| Las Deformidades Maxilofaciales constituyen un nutrido grupo de entidades que tienen en común la existencia de alteraciones en la forma, posición, o tamaño de los distintos elementos que componen la cara: maxilar, mandíbula, mentón, pómulos, nariz, etc.
Estas deformidades pueden ser congénitas, aparecer durante el desarrollo o ser secundarias a traumatismos o tumores. Un aspecto relevante dentro del tratamiento de las deformidades maxilofaciales es el manejo del paciente desdentado mediante implantes dentales.
La cirugía de las deformidades maxilofaciales está constituida por tanto por todos aquellos aquellos procedimientos quirúrgicos que pretenden conseguir una armonía facial equilibrada, tanto desde el punto de vista estético como funcional.
Las situaciones que conllevan a realizar este tipo de cirugía son amplias, y pueden corresponder a problemas:
- Congénitos (presentes ya en el momento del nacimiento)
- Adquiridos (a medida que se desarrolla el organismo, se produce una desproporción entre uno o algunos de los huesos de la cara).
- Traumatismos faciales (pueden producir desde pequeñas alteraciones hasta secuelas importantes en la estructura ósea de la cara)
- Tumores de cabeza y cuello Las tumoraciones benignas o malignas de la región de la cara (labios, mejillas, lengua, maxilares etc..) y cuello precisan no sólo de la extirpación total de las mismas con márgenes de seguridad, sino además de la reconstrucción de los tejidos resecados. La Unidad de Deformidades Faciales dispone de amplia experiencia en la cirugía de exéresis y reconstructiva. Esta última se realiza con técnicas microquirúrgicas que permiten la restauración de la estética y función de los tejidos orales y faciales
Las deformidades maxilofaciales, en el ámbito de la cirugía estética maxilofacial, se tratan mediante diversas técnicas que permiten la recolocación de los distintos elementos que componen el esqueleto y máscara de la cara.
En la Unidad hemos desarrollado técnicas que permiten movilizar maxilar, mandíbula y mentón en menos de dos horas de tiempo quirúrgico, con pequeñas incisiones ocultas (dentro de la boca), y por tanto sin que queden cicatrices visibles.
Previamente a este tipo de intervenciones se desarrollan estudios cefalométricos combinando las imágenes radiológicas de la cara del paciente con sus fotografías. Estos estudios permiten una simulación informática virtual del tipo de cambios que deseamos provocar en un paciente determinado.
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