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El
prototipo de enfermo de Síndrome de la Apnea Obstructiva
del Sueño (SAOS), también conocido como Síndrome
de Pickwick, en recuerdo del famoso personaje de Charles Dickens,
es el de un varón de mediana edad, obeso, tremendo roncador
y somnoliento durante el día. Se trata de una patología
frecuente que todavía es poco conocida, a pesar de que afecta a
entre el 2 y el 15% de la población general, es decir, que
es tan prevalente como el asma. Su incidencia es tres veces mayor
en el hombre que en la mujer y en ellas acostumbra a presentarse
a partir de la menopausia.
Las apneas son la manifestación central del síndrome
y constituyen la base para poder definirlo con propiedad. Se acepta
que un paciente tiene un SOAS cuando presenta 10 o más apneas
o hipoapneas por hora, de 10 o más segundos de duración.
Las apneas se producen por el colapso total o parcial (hipoapnea)
de la vía aérea superior, debido a anomalías anatómicas
y/o funcionales de la orofaringe. Existen tres tipos de apneas;
obstructivas (consecuencia del colapso de la vía aérea
superior), centrales (resultado de la ausencia de señales
respiratorias nerviosas y mixtas) y la combinación de ambas.
En el 95% de los casos las apneas son obstructivas o mixtas.
La aparición de apneas repetidas mientras se duerme interrumpe
el ritmo normal del sueño e impide que cumpla su función
reparadora, lo que se traduce en hipersomnolencia diurna.
Los síntomas más destacados de estos pacientes son precisamente
la hipersomnolencia diurna y los intensos ronquidos. Los ronquidos,
por sus connotaciones, son tal vez el síntoma que más
llama la atención a los familiares, amigos y conocidos, llegando
a provocar problemas de relación tanto familiar como social.
En cualquier caso, es importante remarcar que la roncopatía
por sí misma no es una enfermedad, pero debemos prestarle especial
atención cuando se acompaña de somnolencia diurna
u otros síntomas frecuentes en el SAOS, como son la obesidad,
la pérdida de la capacidad intelectual con disminución
del rendimiento laboral, las cefaleas matutinas, la impotencia sexual
y la hipertensión arterial.
Estos pacientes tienen mayor riesgo de enfermedades cardíacas,
como infarto de miocardio y arritmias, y mayor frecuencia de accidentes
laborales y de tráfico motivados porque se duermen de día
con suma facilidad y en situaciones inverosímiles.
El diagnóstico de la enfermedad se realiza mediante la polisomnografía
nocturna que consiste en el registro de una serie de señales
biológicas durante la noche. El instrumento que se utiliza
para registrar dichas señales es el polígrafo.
El polígrafo está compuesto por una serie de canales,
como mínimo 12, que sirven para recoger en papel continuo
o en pantalla las distintas señales que son imprescindibles
para el estudio. El conjunto de ellas es la polisomnografía.
Es importante remarcar que aunque el diagnóstico de sospecha
puede ser en ocasiones muy evocador, ni la historia clínica
ni la exploración física permiten predecir adecuadamente
la existencia del síndrome ni su severidad: la polisomnografía
es la única forma definitiva de llegar al diagnóstico.
Según las normas internacionales de estandarización
y terminología para los registros de los estudios de sueño,
en la polisomnografía nocturna debemos consignar los siguientes
parámetros:
A). REGISTRO DEL SUEÑO. Nos permite determinar si el enfermo
duerme, cómo es la calidad del sueño y en qué fase del mismo
se halla. Para esto debemos registrar las siguientes señales:
- Electroencefalograma (EEG): Como mínimo utiliza dos canales.
Nos registra la actividad eléctrica cerebral que informa
de si el paciente duerme y la fase de sueño en que se encuentra.
- Electrooculograma (EOG): Corresponde a las señales de los
movimientos oculares, que nos muestran si estamos en fase de máxima
relajación (REM o No REM).
- Electromiograma (EMG): Gracias a ella comprobamos la actividad muscular.
B). PARÁMETROS CARDIO-RESPIRATORIOS. Podemos averiguar si
el paciente tiene algún trastorno respiratorio durante el
sueño mediante la observación de los movimientos torácicos,
la oximetría digital y las alteraciones en la frecuencia
y ritmo cardíaco. Los parámetros son:
- Electrocardiograma (ECG): Nos da información de los cambios
de ritmo cardíaco.
- Medición del flujo nariz-boca: Se realiza mediante unos
termistores, colocados mientras duerme, en la nariz y boca del paciente.
A través de ellos se obtienen las variaciones de temperatura
que se producen con la inspiración y expiración,
podemos observar el flujo de aire y saber si el paciente hace apneas
o hipoapneas.
- Pulsioximetría: Es un registro continuo de la saturación
de oxígeno de la sangre, para determinar si existe descenso
de la saturación coincidiendo con las apneas. Dicha señal
se registra mediante un dedal que va conectado a un aparato digital
que se llama pulsioxímetro.
Los estudios se realizan normalmente durante la noche con una duración
de unas siete horas, en las cuales se registran de forma continua
las señales anteriormente comentadas.
El tratamiento
La decisión de cómo tratar a un
paciente con SAOS depende de la etiología de la obstrucción,
de la gravedad de los síntomas y de los datos que nos aporta
la polisomnografía. En general, en ausencia de una anomalía
corregible, el SAOS se resuelve haciendo adelgazar a los enfermos y aplicándoles
una presión continua por la nariz (CPAP) mediante un pequeño
compresor de aire portátil. Este procedimiento impide que
se colapse la vía aérea superior durante el sueño
y es la solución más fácil y eficaz para suprimir
las apneas nocturnas. Además, con este método también
se suprime el ronquido de forma inmediata y completa. Dado que cada
enfermo es distinto, para ajustar la presión que debemos
aplicar para controlar sus apneas nos servimos de la polisomnografía.
Los procedimientos quirúrgicos en el SAOS (uvulopalatofaringoplastia
y avance mandibular) tienen unas indicaciones muy precisas y no
recomendables de forma indiscriminada.
El personal médico que forma el equipo de Neumología
de Centro Médico Teknon tiene una amplia y reconocida experiencia
en el síndrome de la Apnea Obstructiva del Sueño,
disponiendo de las instalaciones adecuadas y de la más avanzada
tecnología para realizar el correcto diagnóstico y
tratamiento de los enfermos.
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