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¿Qué es el manguito de los rotadores? Es un conjunto de cuatro tendones que a modo de cofia envuelven la cabeza del húmero. El supraespinoso es el tendón superior que se desliza debajo del acromion y que con mayor frecuencia sufre lesiones. La bolsa subacromial es un saco de tejido blando con líquido sinovial que sirve para mejorar el deslizamiento de los tendones bajo el arco acromial al elevar el brazo. Una rotura puede ocurrir como consecuencia de un episodio traumático o desarrollarse gradualmente. Los pacientes cuyo inicio es gradual suelen tener síntomas previos de tendinitis por pinzamiento subacromial. La degeneración tendinosa por la edad también provoca roturas.
Rotura degenerativa del tendón del supraespinoso por un exceso de fricción contra el arco acromial ¿Hay diferentes tipos de rotura? Sí, en primer lugar las roturas pueden ser parciales, o sea que no dividen completamente el tendón, y totales, o sea con sección completa del tendón. Las roturas totales pueden ser pequeñas afectando sólo un tendón o muy amplias abarcando varios tendones ¿Cuáles son los factores de riesgo?
Son muy variados y dependen del tipo de rotura. Si la rotura es extensa el paciente presentará dolor e incapacidad para levantar el brazo. En otras roturas el paciente tiene dolor, algún crujido y disminución de fuerza pero puede levantar el brazo sin dificultad. En algunos pacientes mayores la rotura tendinosa no provoca síntomas y el paciente no sabe que tiene una rotura de los tendones del hombro. Los pacientes que han sufrido una caída y tienen un hombro doloroso con limitación de la movilidad que no mejora a las dos semanas de tratamiento conservador, en el caso de que la radiografía simple descarte la existencia de una fractura, precisarán de una resonancia magnética o una ecografía para descartar la rotura tendinosa. En los casos de inicio gradual se precisará realizar también una resonancia o ecografía si al cabo de varias semanas de tratamiento conservador el paciente no obtiene una respuesta favorable.
Dada la existencia de situaciones muy diferentes, se necesitará un tratamiento individualizado en función de las necesidades del paciente y del tipo de rotura. A un paciente anciano e inactivo inicialmente se le recomendará un tratamiento conservador similar al de una tendinitis. A la inversa un paciente joven activo con una rotura traumática precisará una reparación de la lesión de forma urgente. La reparación de la lesión, si no es muy extensa, podrá efectuarse de forma artroscópica, aunque si es de tamaño considerable o de larga evolución será más segura una reparación abierta clásica.
Reparación de una rotura del manguito de los rotadores ¿Qué resultados proporciona la reparación de una rotura del manguito de los rotadores? La reparación de una rotura del manguito proporciona unos resultados muy satisfactorios, ya que se consigue el alivio completo del dolor y la recuperación total de la movilidad y la fuerza del brazo. La recuperación es más rápida si la rotura es pequeña y el tiempo de evolución no es largo. Algunas roturas masivas de larga evolución pueden llegar a ser irreparables y en estos casos sólo podrán ofrecerse al paciente tratamientos para aliviar el dolor, pero que no conseguirán recuperar la fuerza del hombro. La reparación de una lesión del manguito rotador es un procedimiento delicado y no exento de potenciales complicaciones. En primer lugar deberá se evitar la infección extremando las medidas de prevención en el quirófano, aunque esta complicación es excepcional. Las dos complicaciones más frecuentes son en primer lugar la rotura de la reparación, que obligaría a una reintervención y en segundo lugar la rigidez del hombro con limitación de la movilidad, que alargaría mucho el proceso de rehabilitación. Estas complicaciones pueden evitarse si se utiliza una técnica quirúrgica o artroscópica rigurosa y una rehabilitación cuidadosa. ¿Qué importancia tienen la rehabilitación y la colaboración del paciente? Una rehabilitación cuidadosa efectuada por un paciente colaborador es crucial para obtener unos resultados óptimos en este tipo de lesiones. El tendón reparado necesita reposo para evitar una nueva ruptura, pero la articulación del hombro quiere movimiento para evitar la rigidez. ¿Cómo solventar este conflicto de intereses? El truco es inmovilizar el brazo en cabestrillo durante varias semanas para evitar que se vuelva a romper, pero tres veces al día el paciente debe estirarse unos pocos minutos y alguien próximo le efectuará unas suaves movilizaciones pasivas muy lentas en el hombro para prevenir la rigidez. |
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