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Cirugía endovascular
Después de una dirección hacia los tratamientos
invasivos que caracterizó el desarrollo de la cirugía
del siglo XX, fue surgiendo a finales de este siglo una tendencia a
realizar los tratamientos en forma menos invasiva en todas las especialidades
quirúrgicas. El gran avance tecnológico impulsó
y favoreció estos cambios, desarrollándose técnicas
de cirugía video-asistídas y de cirugía percutánea.
La Cirugía Endovascular consigue la resolución
de muchos casos de enfermedad vascular (estenosis, oclusiones, aneurismas,
fistulas...) con un simple abordaje percutáneo. Mediante la introducción
de guías y catéteres a través de un vaso, habitualmente
la arteria femoral, que sirven de transporte a balones de dilatación,
endoprótesis.... el paciente se beneficia de las ventajas de
una anestesia local, una técnica menos agresiva y un postoperatorio
más corto y confortable; en muchas ocasiones pueden realizarse
en hospital de día o con ingreso de 24 horas.
Muchos de estos métodos se han convertido en
el tratamiento de elección de ciertas patologías, sobre
todo las que afecten al sector arterial iliaco, visceral o renal. En
ocasiones, pueden utilizarse en pacientes con alto riesgo quirúrgico
en los que la cirugía convencional sea más peligrosa,
aunque los resultados a medio y largo plazo sean inferiores, y servir
de forma paliativa o temporal.
Entre los métodos más utilizados destacan
la Angioplastia y las endoprótesis.
Stent simple y stent recubierto (Fig.1)
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