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| TRAUMATOLOGÍA DEPORTIVA
El Dr. Llobet y su equipo, durante una intervención de LCA Las más de 2.600 intervenciones que el Dr. Miquel Llobet realizó entre los años 1986 y 1992 a pacientes deportistas de nivel federativo fueron la base de una tesis doctoral sobre la artroscopia de rodilla en el deporte presentada en la Universidad de Barcelona. Se trata de la serie más amplia sobre artroscopia presentada hasta la fecha en la literatura médica mundial realizada por un mismo especialista. Estos deportistas, principalmente eran practicantes de esquí, básquet, fútbol, tenis, balonmano, squash, gimnasia, etc. Datos como el valor diagnóstico de la artroscopia, el valor pronóstico de la exploración clínica comparado con los hallazgos artroscópicos, pasando por la posibilidad estadística de sufrir una lesión del menisco interno comparado con el externo, etc... se han puesto de relieve en esta tesis doctoral. La traumatología deportiva requiere experiencia en el conocimiento del deporte, sus características y sus demandas ya que el tratamiento de cada lesión y sus expectativas de recuperación también vendrán determinadas por estos parámetros. La colaboración de distintos especialistas, entre los cuales el Fisioterapeuta, es de gran importancia para obtener buenos resultados. Revisando los datos obtenidos en las 2.691 artroscopias de rodilla practicadas en deportistas, la rotura del ligamento cruzado anterior supone un 21% de los casos, asociándose en uno de cada dos casos una rotura meniscal. En la mayoría de los casos, se trata de una rotura completa y suele ir asociada a otras lesiones, como la rotura de los meniscos o del cartílago. Es una lesión importante que puede comprometer seriamente el futuro de la rodilla, siempre que no se diagnostique desde un principio o bien no se trate adecuadamente. ¿Qué hacer ante un traumatismo deportivo de rodilla? En el caso de que se haya producido alguna lesión del LCA, los síntomas iniciales suelen ser: sensación de chasquido y/o desplazamiento anormal de la rodilla, dolor intenso en la parte posterior de la misma y aparición de hinchazón en la articulación al poco tiempo del trauma. Inicialmente lo aconsejable es dejar la práctica del deporte, aplicar hielo en la articulación y mantenerla inmovilizada o inmóvil. ¿Cómo se diagnostica una lesión del LCA?
Por una parte el especialista con un cuestionario adecuado acerca de los antecedentes y las circunstancias de la lesión, con una exploración adecuada y con la ayuda de pruebas complementarias (como son la punción articular, la radiología y la Resonancia Magnética) puede llegar al diagnóstico en la mayoría de ocasiones. La artroscopia de rodilla en definitiva es el medio más fiable para detectar el estado de los ligamentos de rodilla porque permite su visualización directa y su manipulación, que es necesaria para poder apreciar el grado de tensión de los mismos.
¿Siempre se debe intervenir en caso de rotura del LCA? La respuesta tiene diversos matices que conviene conocer: En el caso de que se trate de una lesión aislada del LCA, la rodilla, tras un periodo de descanso y de rehabilitación, suele mejorar de forma aparentemente total, con lo que el reemprender una vida laboral normal se puede alcanzar con cierta rapidez. Sin embargo, conviene saber que el LCA una vez dañado NUNCA se recupera. El tejido ligamentoso no se recompone ni cicatriza ni vuelve al estado inicial. Esto significa que la rodilla siempre será inestable y esta inestabilidad podrá manifestarse en el futuro con mayor o menor claridad. Las consecuencias de la inestabilidad de la rodilla a medio-largo plazo es la artrosis, en forma de lesiones progresivas del cartílago y de los meniscos. Esta secuela, vendrá determinada por el tipo de actividad que se quiera practicar, por la edad y por la existencia o no de una predisposición genética a la artrosis. Por ello, es el paciente quien debe decidir qué hacer con su lesión del ligamento. Puede tomar una actitud conservadora, pero sabiendo que buen número de deportes como el fútbol, tenis, esquí, squash, baloncesto, etc., le resultarán muy perjudiciales si los practica. En el caso de los niños y adolescentes en edad de crecimiento, siempre es aconsejable ser muy conservador y esperar el final del crecimiento para decidirse por la intervención, dado que las técnicas que tenemos a nuestra disposición para este tipo de pacientes no ofrecen todavía buenos resultados. Con las técnicas artroscópicas, mínimamente invasivas, cada vez son más los pacientes activos de edades entre los 40 y 50 o más años que se benefician de esta cirugía. ¿Qué técnicas son las más aconsejables? Desde el año 1984 venimos practicando técnicas de reconstrucción de los ligamentos cruzados de la rodilla. Con el paso de los años se han ido perfeccionando las técnicas y principalmente los sistemas de sujeción del nuevo ligamento en la rodilla. Los tornillos o anclajes en la actualidad suelen estar compuestos por materiales reabsorbibles, que son integrados por el organismo con el paso del tiempo y por tanto no deben ser extraídos con posterioridad. Básicamente existen dos técnicas que indicamos dependiendo de las características de los pacientes:
En determinados casos estos implantes pueden obtenerse del banco de tejidos, o sea que provienen de donantes. Suelen aplicarse en casos de revisión de una cirugía previa del LCA que haya fracasado o se haya complicado. Técnica artroscópica del hueso-tendón–hueso
Técnica artroscópica de los tendones isquiotibiales
Aspecto de los tendones del semitendinoso y recto interno utilizados en la reconstrucción del LCA
Imagen de una intervención artroscópica de LCA con tendones isquiotibiales
Tornillos biodegradables utilizados en la técnica “transfix” con tendones isquiotibiales
¿Cómo son el postoperatorio y la rehabilitación? Se emplea anestesia regional con sedación, el ingreso en clínica es de 48 horas y la rehabilitación se inicia de forma casi inmediata. El periodo de “inmovilidad” no supera más de una semana, tras la cual autorizamos la deambulación y la movilización de la rodilla. Los ejercicios de rehabilitación se inician a partir del sexto día de la cirugía con cualquiera de las técnicas aplicadas. El apoyo del pierna se autoriza con bastones a partir de la 1ª semana. Deberá utilizarse una rodillera de apoyo durante un periodo variable, entre 3 y 6 semanas. El caminar libremente, conducir automóviles, nadar, etc... suele poderse iniciar entre la 4ª y 6ª semana. Estas intervenciones producen en la musculatura de la pierna una atrofia muy importante. Recuperar el tono y el volumen musculares requiere tiempo, esfuerzo y disciplina o rigor por parte del paciente operado. No suele ser habitual obtener una recuperación muscular completa antes de los 6 meses. El promedio suele estar en los 8 meses, entendiendo que a partir de este lapso de tiempo se pueden practicar deportes de contacto. ¿Cuáles son las complicaciones más frecuentes? Cualquier intervención quirúrgica tiene un riesgo y las intervenciones de la rodilla no están exentas de él. La infección es muy rara y más en la cirugía artroscópica. Tanto en el pre como en el postoperatorio se administra un tratamiento antibiótico preventivo. La dificultad para movilizar la rodilla en el postoperatorio puede ser una de las complicaciones que se presenten. Tiene tratamiento, pero la mejor prevención es que el equipo quirúrgico realice un seguimiento de cerca del paciente sobre todo durante los primeros 2 meses. |
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