VARICES
Patología venosa de los miembros inferiores: ¿qué es
y cómo se manifiesta?
La patología venosa de miembros inferiores es hoy en día
una de las patologías más prevalentes que podemos encontrar
en la población general.
Las enfermedades venosas aparecen de forma
aguda o se manifiestan igualmente de forma crónica. En la mayoría de ocasiones,
la enfermedad aguda se cronifica y es por ello que podemos considerar
que el paciente portador de esta patología va a ser ‘acompañado’ por
ella durante toda su vida, a pesar de que la profilaxis y el tratamiento
puedan disminuir o en algunos casos hacer desaparecer temporalmente
la sintomatología clínica. De esta manera, dejando aparte
las manifestaciones agudas de la enfermedad (tromboflebitis, trombosis
venosas profundas, varicoflebitis, etc), hacemos hincapié en
el diagnóstico y tratamiento de todos los síntomas y
signos que aparecen en lo que denominamos la insuficiencia venosa crónica
(IVC).
La factura social que representa la patología venosa crónica
(en forma de lo que llamamos secuelas postrombóticas) es muy
elevada. Por ello, deberá considerarse por parte del médico
que cualquier tratamiento farmacológico o quirúrgico
que se lleve a cabo ha de guardar criterios de eficiencia económica,
ya que serán terapéuticas en muchas ocasiones provisionales
que tendrán posiblemente que repetirse en un futuro.
Cabría reseñar también que debido al carácter
crónico de la enfermedad venosa, los pacientes, por iniciativa
propia suelen automedicarse o como mínimo tomar la medicación
en períodos de tiempo que no son los más indicados en
cuanto a duración y estacionalidad. Es nuestra función
vigilar que estas conductas sean las más apropiadas para lograr
una mayor efectividad de los tratamientos.
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¿Es grave?
La IVC de los miembros inferiores ha de considerarse
en principio una afección ‘benigna’. Queremos decir con ello
que rara vez constituirá una situación grave con peligro
de pérdida de la vida. No obstante, hay que tener en cuenta
que para el individuo que la padece, aunque sea ‘menos grave’ es
la más importante para él y tratar de mejorar o curar
su enfermedad es, en su caso, una prioridad evidente. Además,
esto conllevará rebajar el coste social del que hablábamos
anteriormente, no sólo desde el punto de vista económico,
sino también en cuanto a mejoría de la calidad de vida
personal, tanto en el aspecto de comodidad familiar como en el aspecto
de comodidad social y de relación con el entorno.
Entre los que vemos diariamente pacientes con
IVC es bien sabido que ésta
se manifiesta en varias fases progresivas, que van empeorando paulatinamente
a medida que pasan los años. Vemos pacientes jóvenes,
adultos y ancianos, y observamos que la insuficiencia venosa inicialmente
se tolera, luego se sufre y, por último, en muchos casos, incapacita.
Es tarea de todos nosotros que esta progresión no se produzca
y para ello es de suma importancia conocer la etiología, el
diagnóstico y el tratamiento preventivo o curativo adecuado.
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¿Cuáles son las causas?
El aparato circulatorio humano es un sistema que funciona correctamente
cuando se cumplen unos requisitos que permiten que todas sus partes
mantengan un perfecto equilibrio.
En el caso de la raza humana, con un sistema
venoso no acostumbrado a funcionar en contra de la fuerza de la gravedad,
cuando durante la evolución de la especie apareció el Homo erectus, este
sistema venoso tuvo que realizar unos esfuerzos de adaptación
para conducir la sangre desde los pies hasta el corazón en contra
de las fuerzas gravitatorias. Por decirlo de alguna manera, es como
si el ser humano no estuviera preparado anatómicamente para
caminar en bipedestación. Esta lucha contra la gravedad es lo
que provoca que en ocasiones se rompa el equilibrio necesario y, por
tanto, aparezca la IVC de miembros inferiores, a la que definiremos
como “conjunto de síntomas y signos que se producen cuando
hay una alteración del retorno venoso por un desequilibrio de
los mecanismos que lo regulan”.
Las influencias hormonales, embarazos, predisposición genética
y obesidad son los factores que más frecuentemente rompen dicho
equilibrio, provocando alteraciones como las varices, que se manifiestan
de múltiples maneras, cada cual con un tratamiento diferente.
En resumen: a cada variz su tratamiento.
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¿Qué son las varices?
Las varices, telangiectasias o varículas son dolencias frecuentes
entre la población de más de 40 años, especialmente
la femenina. Por ello, son objeto frecuente de tratamientos estéticos.
Sin embargo, hay que incidir en que no se trata de patologías
que puedan ser tratadas por igual desde una perspectiva uniforme como
terapia estética, sino que, en manos de profesionales especializados,
se debe acceder a un tratamiento distinto para cada flebopatía
e, incluso, para cada variz. De ahí la importancia de que este
tratamiento se realice en un centro de Angiología, Cirugía
Vascular y Endovascular atendido por un equipo multidisciplinar, formado
en distintas ramas médicas, con el fin de obtener la mejor solución
a cada flebopatía.
Las varices son la manifestación externa de
alteraciones en el aparato circulatorio producidas por el efecto de
la bipedestación,
es decir, por el hecho de que el hombre camine y permanezca erguido
durante el día y a lo largo de su vida. Esta postura obliga
al aparato circulatorio a hacer un sobreesfuerzo, venciendo la fuerza
de la gravedad, para conseguir que la sangre vuelva al corazón
desde los pies; por ello la circulación de retorno o venosa
es especialmente dificultosa en las piernas.
Si a ello se añade el hecho de que muchas personas están
sometidas a largas horas trabajando de pie y en un espacio reducido,
acabarán, en un 60% de los casos, por presentar algún
síntoma de insuficiencia venosa en los miembros inferiores.
El sedentarismo y la obesidad, los embarazos, los tratamientos hormonales,
así como la falta de ejercicio habitual dificultan, obviamente,
el retorno venoso de las extremidades inferiores.
La patología varicosa es también un hecho hereditario,
y algunas personas están expuestas genéticamente a esta “herencia
varicosa”. La manifestación de los síntomas, en
estos casos, aparece a una edad muy precoz.
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¿Por qué afectan a la mujer más
que al hombre?
La mujer padece mucho más que el hombre este tipo de trastornos
porque influyen en ella factores hormonales. Las hormonas femeninas
provocan una debilidad de la pared venosa que puede inducir a una mayor
dilatación de la misma. En las gestaciones, además del
aumento hormonal ya sabido, existe un efecto mecánico de presión
del útero, que ha aumentado de tamaño, sobre las grandes
venas que conducen todo el retorno venoso de las piernas al corazón.
Esta circunstancia provoca el consiguiente sobreesfuerzo que se añade
al exceso de peso soportado por las piernas durante el embarazo.
También los preparados hormonales destinados al control ovulatorio
en la edad fértil, o aquellos otros indicados para evitar la
sintomatología propia de la menopausia colaboran en la aparición
precoz de las varices.
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¿Cómo se diagnostican?
En realidad es imprescindible hacer un estudio
vascular correcto con Eco-Doppler de cada variz, y de la persona
en general y luego, con la historia clínica en mano, buscar el mejor tratamiento, ya
sea farmacológico o quirúrgico. En la planificación
de este tratamiento, habrá varices que pueden requerir cirugía,
en particular si estamos frente a varices situadas en grandes troncos
venosos. Otras, podrán ser simplemente esclerosadas con buenos
resultados. Pero habrá algunas otras varices residuales que
no han respondido suficientemente bien a estos tratamientos y en ellas,
el láser ofrece muy buenos resultados.
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¿Qué opciones de tratamiento
hay?
No existe un único método ni ninguna aplicación
milagrosa que erradique esta patología. Pero, como ocurre en
otros aspectos de la medicina, lo fundamental es hacer una indicación
terapéutica adecuada en función de los parámetros
tales como la edad, el grado evolutivo de las varices, su localización,
los factores hormonales o de riesgo, la calidad de cada vaso, etc.

Varices reticulares
En el caso de las denominadas telangiectasias
(arañitas), el
método terapéutico, y no siempre satisfactorio, es la
microesclerosis con
o sin espuma y el láser. El problema del láser
es que es una fuente de calor que aplicamos como cromóforo selectivo
de la hemoglobina a la que capta y coagula. Pero la longitud de onda
necesaria para captar la hemoglobina es muy parecida a la de la melanina,
con lo cual hay que planificar muy bien la acción del láser
para no lesionar los tejidos circundantes de manera que no queden afectados
por quemaduras ni por una hiperpigmentación; puesto que si de
lo que se trata es de un resultado estético, sería peor
el resultado que la variz precedente.
El conocimiento e identificación de los tejidos a tratar (piel
clara o morena), así como la absorción del agua que habrá de
provocar el láser en ellos son cruciales para un buen resultado.
Poner frío para rebajar la temperatura de la zona a tratar y
un cálculo preciso de todos los parámetros será decisivo
para lograr un resultado óptimo.

Varículas
Las varículas, que no dependen directamente
del sistema principal de las venas safenas, son tratadas con esclerosis
química
transcutánea. Aunque es un método bastante eficaz,
es imprescindible conocer y dominar su técnica y las posibles
complicaciones que pudiera originar.

Varices tronculares
Y finalmente, en cuanto a la enfermedad varicosa
evolutiva que afecta al sistema principal de las venas safenas, con
insuficiencia valvular de las mismas, el tratamiento más eficaz es el quirúrgico,
mediante el cual se puede extirpar todo el sistema varicoso lesionado
(Stripping) o reconducir el flujo sanguíneo alterado (técnica
CHIVA). También es aplicable en este caso el endoláser.

Marcaje de las varices previo
al tratamiento quirúrgico
Pero, en las varices, como en cualquier patología, no sólo
es importante el tratamiento, sino una eficaz prevención.
Así, trataremos de evitar el sedentarismo, de realizar ejercicio
físico. Evitar también el aumento de peso, no sólo
como problema estético, sino porque favorece la aparición
de trastornos circulatorios, no utilizar piezas de ropa ajustadas y
vigilar los trastornos hormonales.
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¿Se pueden prevenir las varices?
No se puede decir que haya un sistema seguro
para evitar las varices, porque, como hemos mencionado, en su aparición pueden influir
una cierta predisposición genética, factores hormonales,
etc.
Tampoco podemos evitar la posición vertical del cuerpo, ya
que ésta es característica de la especie humana. Y la
mayoría de veces, tampoco se puede evitar el estar de pie si
forma parte de nuestra profesión. Pero, sí que existen
una serie de medidas y formas de vida con las cuales podemos prevenirlas
o evitar sus complicaciones.
El mejor tratamiento es una vida más equilibrada, evitar el
sedentarismo y el estar de pie y quieto lo menos posible, además
de practicar algún deporte, hacer ejercicio físico, hacer
gimnasia o masajes, ya sean manuales, mecánicos o por presoterapia,
porque todos ellos facilitan la circulación venosa.
Si la profesión de una persona le obliga a estar muchas horas
de pie y quieto, deberá procurar hacer largas caminatas en su
tiempo de ocio. Las personas con predisposición familiar o personal
han de practicar la natación de manera asidua, ya que este deporte
es ideal para los trastornos venosos de las piernas.

Tampoco hay que descuidar los problemas ortopédicos de los
pies, las piernas, las caderas y la columna, ya que éstos pueden
provocar una alteración en la relación estético-dinámica
de las extremidades inferiores e influir en la aparición de
trastornos varicosos.
Las medias terapéuticas se han manifestado con evidencia científica
como la mejor opción preventiva de complicaciones, tanto en
las varices como en la Insuficiencia Venosa Crónica y su utilización
junto a flebotónicos como la mejor forma de aliviar los síntomas.
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EDEMAS Y ÚLCERAS VASCULARES
¿Qué son los edemas y las úlceras
vasculares?
Nuestra Sección de Edema pretende dar solución a un
problema de salud muy frecuente, habitualmente poco atendido, y que
afecta a un porcentaje muy amplio de la población.
Las enfermedades circulatorias venosas y linfáticas, la vida
sedentaria, los trastornos metabólicos-hormonales, las inmovilizaciones,
los traumatismos o ciertas intervenciones pueden ser responsables de
la aparición de edema o hinchazón de las extremidades
por acumulación de líquidos y proteínas en el
espacio intersticial.
Frecuentemente, este edema provoca o favorece
la ruptura de la piel y la posterior aparición de una úlcera. Ambas situaciones,
el edema y las úlceras, son de difícil resolución
y acostumbran a hacerse crónicos o recidivantes.
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¿Cuál es el tratamiento?
La única opción válida para su solución
es la desaparición del edema, por lo que siempre se propone
la elevación de extremidades y la utilización de terapia
de compresión (vendajes o medias) con el fin de desplazarlo
y evitar que vuelva a acumularse.
Las terapéuticas habituales (drenaje linfático manual,
presoterapia…) básicamente sólo consiguen desplazar
el componente acuoso del edema, manteniéndose los agregados
proteicos, sobre todo en los casos de larga evolución.
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Últimos avances: tratamiento con ondas
sonoras
La principal y novedosa herramienta de trabajo
de la Sección
(pionera en el Estado) consiste en la utilización de un dispositivo
electromédico único en su género (Flowave) que
transmite un sistema de ondas sonoras que tienen capacidad
de efectuar un drenaje veno-linfático y reactivar la función
fisiológica normal consiguiendo habitualmente que no retorne
a la situación previa. El dispositivo representa una evolución
del drenaje linfático manual que actúa de forma mecánica
y biológica. Se produce una disgregación de las proteínas
facilitando su transporte a lo largo de los canales fisiológicos.
Actúa de forma indolora y no invasiva sobre los tejidos linfáticos
garantizando un drenaje de los productos metabólicos de desechos
acumulados.
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¿Cuáles son los resultados?
Las respuestas son evidentes, incluso después de una sola aplicación
de 30-45 minutos, apreciándose:
- Disminución del perímetro
- Alivio del dolor
- Disminución de la pesadez
- Mejor movilidad articular
El tiempo de resolución y el número de sesiones varía
dependiendo de la causa y del tiempo de evolución.
El sistema de drenaje venolinfático mediante
ondas sonoras, por sí solo o asociado a la terapia de compresión,
consigue:
- Reducción del volumen del miembro
- Recuperación de la morfología
y de la capacidad de movimiento
- Prevención de episodios inflamatorios
- Mejora de la calidad de vida
- Reducción significativa del tiempo de curación
de las úlceras respecto a métodos tradicionales
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Indicaciones del tratamiento con ondas sonoras
Las indicaciones del tratamiento con ondas sonoras son:
- Edema venoso
- Linfedema primario
- Linfedema secundario (post-linfangitis, post-mastectomía…)
- Edemas mixtos
- Edema post-traumático
- Edema postquirúrgico
- Edema por hipofuncionalismo de la bomba muscular (hemipléjicos,
inmovilidad, encamados, sedentarismo…)
- Sobrecargas musculares tras esfuerzo físico
- Retención hídrica por alteraciones metabólicas
u hormonales
- Úlceras vasculares (venosa, mixta, diabética)
- Déficits de cicatrización
- Medicina estética
- Paniculopatía edematofibroesclerótica
(Celulitis)
- Adiposidad localizada
- Remodelaje
- Complemento de lifting, liposucciones…
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