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CIRUGÍA DEL CÁNCER DE MAMA
UTILIZACIÓN
DE FACTORES AUTÓLOGOS DE REGENERACIÓN
¿En qué consiste?
Esta técnica la venimos realizando desde hace
unos meses. Consiste en obtener directamente de la sangre
de la propia paciente los llamados factores de regeneración,
para aplicarlos en ferentes concentraciones en el lecho tumoral, es
decir, el espacio cruento que queda en la mama después de la
extirpación del tumor. No tenemos hasta el momento estudios concluyentes
sobre las ventajas de dicha técnica, pero la evidencia clínica
nos anima a seguir en esta línea.
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¿Cuáles son las
ventajas?
Cuando aplicamos los factores, vemos un aumento
en la velocidad de cicatrización, que nos permite muchas
veces no tener que suturar. Solamente aproximamos los bordes de la cicatriz
que se sostiene con tiras adhesivas. Los factores actúan también
disminuyendo el edema, la inflamación y el dolor postoperatorio.
Todo ello nos lleva a un tratamiento individualizado,
intentando mejorar en definitiva la calidad de vida y la recuperación
de la paciente con cáncer de mama, a la vez que podremos aplicar
tratamientos complementarios como la radioterapia y la quimioterapia
mucho antes.
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TÉCNICA DEL GANGLIO CENTINELA
¿En qué consiste?
Esta técnica consiste en infiltrar antes de
la cirugía el tumor de la mama con isótopos radioactivos
para poder ver el drenaje linfático. Después se realiza
una prueba radiológica llamada gammagrafía de la mama
y la axila, y podemos visualizar perfectamente el ganglio centinela
(el primer ganglio al que se dirige el tumor). Dicho ganglio deberá
ser extirpado quirúrgicamente con una pequeña incisión
para realizar un estudio anatomopatológico preoperatorio (durante
la operación)
Cuando el análisis del ganglio centinela es
negativo, procedemos a realizar la extirpación del tumor de la
mama intentando ser lo suficientemente efectivos y, a la vez, guardar
un criterio estético.
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¿Qué ventajas tiene?
Esta técnica aporta múltiples ventajas
al tratamiento quirúrgico del cáncer de mama, ya que permite
individualizar el tratamiento para
cada paciente.
Se evita la extirpación de toda la cadena ganglionar
y, con ello, sus consecuencias negativas, como el linfedema. La idea
es preservar el drenaje linfático normal de la axila.
El estudio anatomopatológico definitivo se
realiza en los días siguientes a la intervención, para
confirmar la ausencia de metástasis tumoral en el ganglio. En
algunos casos, del 15 al 20%, el estudio posterior detecta la presencia
de células tumorales en el ganglio centinela. En estos casos
deberá realizarse una linfadenectomía en un nuevo acto
quirúrgico.
El marcaje del tumor con isótopos radioactivos
nos permite realizar una extirpación del tumor con más
comodidad, detectando en el lecho tumoral en todo momento si queda algún
resto de la enfermedad.
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