Las nuevas tecnologías con el aporte de ópticas precisas y monitores de alta resolución han posicionado a la laparoscopia como la vía ideal para la realización de complejas intervenciones ginecológicas a través de pequeños orificios, lo que ha dado lugar a la revolución quirúrgica más importante de nuestros tiempos.
Ha nacido la cirugía mínimamente invasiva y conservadora, que se traduce en menores dolores post-operatorios y cortas estancias hospitalarias, lo que conlleva también una recuperación mucho más rápida y ausencia de cicatrices.
Los ginecólogos conocemos bien que los ovarios son la fuente de feminidad por excelencia en la mujer, y estas nuevas técnicas quirúrgicas nos permiten conservarlos, reparando las parcelas afectas pero sin sacrificarlos ni extraerlos. En los casos de esterilidad la laparoscopia nos permite también, en la mayoría de los casos, una cirugía reconstructora del aparato genital, en endometriosis, enfermedades inflamatorias pélvicas y otras alteraciones genitales. El aporte del láser de CO2 es un instrumento más que nos brinda la oportunidad de una cirugía más precisa y respetuosa con el entorno.
