Enfoque de la Sección de
Rinología
del Deporte
La
nariz es la puerta de entrada del aire que respiramos. Una buena respiración
nasal en la práctica del deporte se traduce en un aumento del rendimiento
físico del deportista.
La sección de Rinología del Deporte está especializada
en el reconocimiento médico deportivo de las vías altas,
dentro del apartado de pruebas funcionales respiratorias, que configuran la
revisión médica completa del deportista. Se determina el rendimiento
nasal de cada deportista con el fin de detectar posibles causas de obstrucción
que pueden conducir a una disminución de la oxigenación y al
aumento de las frecuencias respiratoria y cardiaca.
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La importancia del órgano nasal en el deportista

El órgano nasal ha sido a menudo infravalorado. Una persona,
en condiciones normales, inhala unos 10.000 l. de aire cada día,
y un deportista que entrene 3 veces al día puede llegar hasta
40.000 l. Hay que recalcar que las fosas nasales actúan de filtro
del aire que respiramos; lo acondiciona, limpia, humidifica y calienta
para que llegue en condiciones óptimas a
las vías bajas.
La nariz es el órgano creador de resistencias necesarias para que dé lugar
el intercambio gaseoso-pulmonar en las mejores condiciones.
El aire que inspiramos
por la nariz es más caliente y húmedo
que el aire que inspiramos por la boca.
El sistema respiratorio y el sistema
cardiovascular se complementan en la función de transportar, por medio de la sangre, el oxígeno a
los tejidos de nuestro cuerpo, y eliminar el dióxido de carbono. Por
eso es conveniente que la respiración nasal sea óptima y libre
de obstrucciones.
La obstrucción respiratoria nasal, en un deportista, es una de las causas
más frecuentes de:

- Bajo rendimiento
- Falta de concentración
- Levantarse cansado al día siguiente
- Ausencias en los entrenamientos
- Patología cardiaca, a la larga
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El reconocimiento médico, necesario para
el deportista
El reconocimiento médico de las vías altas, en general, consiste
en:
- Historia clínica
- Exploración: Inspección, rinoscopia, endoscopia nasal
- Pruebas de alergia: pruebas cutáneas, IgG. E sérica total,
IgG. E sérica específica
- Permeabilidad nasal: rinomanometría, rinometría acústica
- Función pulmonar: espirometría
Y opcionalmente:
- Estudio por imagen: Rx, simple de senos, TAC, Resonancia Magnética
- Citología nasal
- Bacteriología nasal
- Estudio de la función mucociliar
- Estudio de la olfacción
- Análisis de sangre
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Consejos prácticos:
Consejos para deportistas
Adapte la actividad física a una gradual y progresiva intensidad: paso
más rápido que lo habitual, caminar cuesta arriba o subir escaleras
(subir un piso equivale a caminar un kilómetro sobre una superficie
plana), paso ligero y como progresión, elevar las rodillas flexionados.
La coordinación respiratoria, durante el escalonamiento anterior deberá ser
automática, haciendo coincidir la espiración -siempre por la
nariz- con la fase más intensa del ejercicio.
La nariz es fácilmente “gimnasticable” con un esfuerzo
mínimo. Con una buena técnica respiratoria conseguiremos:
- Mejorar la ventilación de los pulmones
- Ayudar al corazón con una mejor relación entre la frecuencia
respiratoria y cardiaca
- Si el deportista obtiene una mayor eficiencia ventilatoria no obliga a
abrir la boca y evita su deshidratación.
- El esfuerzo pasa a ser aeróbico, con lo cual salda en positivo
Los ejercicios de dilatación de las aletas nasales, mejoran la función
nasal haciendo la respiración automática, más completa
y económica. Los movimientos nasales llegan a cambiar los patrones respiratorios
nasales, obteniendo un notable automatismo mediante la repetición.
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