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FISURA ANAL (Más información)
Definición
La fisura anal es una ulceración de la porción
epidérmica del canal anal, que se extiende desde la línea
pectínea hasta el margen del ano.
Clasificación
Las fisuras de ano se clasifican según el tiempo transcurrido
desde el principio de la enfermedad y la morfología de la lesión
en agudas y crónicas. No existe un tiempo concreto para decidir
que una fisura ha pasado de ser aguda a crónica. Por tanto la
descripción morfológica de cada una de estas variedades
carece de utilidad de cara al tratamiento, puesto que lo importante
es el tiempo que el paciente lleva padeciendo la enfermedad.
Por el contrario, sí tiene importancia terapéutica
la existencia de las llamadas fístulas retrofisurarias. Estas
fístulas se sitúan por debajo del trayecto de la fisura
partiendo de la línea pectínea y emergen en la superficie
cutánea por fuera del lecho de la fisura.
Epidemiología
La frecuencia de esta enfermedad es desconocida. La edad más
frecuente de presentación se sitúa entre la segunda y
quinta décadas de la vida, siendo su distribución por
sexos semejante en este período.
Por debajo de los 20 años no es frecuente y
se trata de formas agudas fácilmente manejables. Por encima de
los 50 años su incidencia también disminuye, predomina
en el sexo masculino y son formas tendentes a la cronicidad. Etiología
Hay fisuras secundarias a otras enfermedades, como la inflamatoria intestinal
y las de transmisión sexual, traumatismos, y operaciones anales,
básicamente hemorroides y fístulas.
Sin embargo, la mayoría de las fisuras tienen
un origen desconocido. Para buscar la causalidad de esta enfermedad,
hay que explicar diversos hechos de observación, relacionados
con la misma. La ausencia de cicatrización en las fisuras crónicas,
la escasa presencia de tejido de granulación en la herida, la
predilección de la lesión por la línea media posterior,
la existencia de un dolor fuera de toda proporción en relación
con una herida, y por ultimo el hecho de que se curen haciendo otra
herida.
Para explicar esta enfermedad, se han implicado las
alteraciones del hábito defecatorio, básicamente el estreñimiento,
y la diarrea. Sin embargo, en la mayoría de las series la proporción
de pacientes con estas alteraciones se sitúa en torno al 20%.
También se han implicado a la anatomía del anodermo
en la explicación de estas lesiones.
Una de las últimas aportaciones para explicar
esta enfermedad ha sido la implicación de una disfunción
del esfínter interno, que se traduce en un aumento de la presión
basal, objetivable manométricamente.
Por otra parte se ha demostrado que las ramas de las
arterias hemorroidales inferiores pasan a través de los septos
intermusculares del esfínter interno y que las ramas no tenían
contacto o éste era mínimo en la línea media posterior
Basados en estos hechos, Schouten y cols., demostraron que el flujo
sanguíneo era menor en la línea media posterior, y que
este flujo disminuía con el aumento de la presión basal
y aumentaba con la disminución de la misma.
En resumen, y según esta teoría las
fisuras serían ulceras isquémicas. Sin embargo, todo ello
no deja de ser una hipótesis, ya que la presión basal
en las fisuras crónicas se solapa con la de las personas sanas,
la teoría isquémica no explica las fisuras de la línea
media anterior y los laterales, y por otra parte los intentos de disminuir
la presión y curar las fisuras mediante la llamada esfinterotomía
química no han resuelto el problema. La revalencia de la fisura
anal es desconocida. La etiología no está definitivamente
explicada.
Síntomas y signos
La fisura anal se caracteriza fundamentalmente por el intenso dolor
que se desencadena con la deposición, o que aparece pocos minutos
después de la misma y que puede permanecer incluso horas.
En la fisura crónica, la clínica es
cíclica, alternando periodos de aparente curación por
la ausencia de sintomatología con periodos con síntomas.
Además, el paciente refiere hematoquecia y temor a la defecación.
Sean cuales sean los demás síntomas de la fisura el más
característico es la proctalgia al término de la defecación.
La exploración se debe reducir a una simple inspección,
mientras el paciente realiza una maniobra defecatoria, para ver si el
paciente tiene una fisura. En nuestra experiencia éstas se localizan
en el 75% de los casos en la línea media posterior, en el 15
% en la línea media anterior, en ambas líneas simultáneamente
en el 8 % y sólo en el 3% tienen una localización lateral.
El tacto rectal no está indicado, para evitar
dolor al paciente salvo que no se observe una fisura, en cuyo caso habrá
que hacer él diagnostico diferencial con un absceso endoanal,
proceso que puede ocasionar un cuadro de dolor en ocasiones semejante
al de una fisura anal.
Es preciso hacer una encuesta de la continencia anal
del paciente, ya que el tratamiento quirúrgico de las fisuras,
como se verá ulteriormente puede dar lugar a incontinencia. En
los casos en que haya síntomas de incontinencia, y sobre todo
en mujeres con una fisura en línea media anterior e historia
de partos vaginales se debe estudiar la morfología de la musculatura
anal mediante ecografía realizada bajo sedación. Una anamnesis
adecuada, y la exploración física permiten el diagnóstico
de la lesión. Se debe valorar la continencia del paciente.
Aproximadamente un 70% de las fisuras agudas anales
se resuelven de forma espontánea o con tratamiento médico,
el resto progresa a una forma crónica. tratamiento médico
El tratamiento clásico intenta romper el círculo vicioso:
dolor - estreñimiento, corrigiendo el hábito intestinal
mediante el aporte de fibra y la hipertonía esfinteriana causante
del dolor, mediante baños de asiento con agua caliente.
Es menos frecuente tener que corregir una diarrea;
si fuera así, debe investigarse el motivo e instaurar dieta astringente
y si fuera preciso medicación. El uso de pomadas que contienen
anestésicos o esteroides pueden provocar reacciones de hipersensibilidad,
y a largo plazo pueden producir dermatitis de contacto y dermatitis
atrófica. Por tanto, no son recomendables. Puede asociarse la
analgesia oral.
Esfinterotomía química
A partir de los trabajos citados previamente en la sección de
etiología, se ha introducido en la práctica médica
la utilización de productos cuya finalidad es la disminución
de la presión basal y con ello la mejoría del aporte sanguíneo
al anodermo. Estos productos son: el óxido nítrico en
forma de pomada tópica y la inyección de toxina botulínica
en el esfínter. El óxido nítrico participa como
neurotransmisor en la relajación esfinteriana.
La inyección de toxina botulínica produce
una denervación por bloqueo de la placa motora, mediante la inhibición
de la liberación presináptica de acetilcolina. Los resultados
obtenidos con óxido nítrico tópico refieren una
efectividad en términos de curación en torno al 50%, variando
desde un 41%6 hasta un 59%; pero la alta incidencia de reacciones adversas,
sobre todo la cefalea es un inconveniente a tener en cuenta, registrándose
desde un 33,8%
hasta un 78%, incluso obligando al abandono del tratamiento por su severidad
hasta en un 10%.
Por otra parte, también se cita como inconveniente
el hecho de tener que aplicarse el tratamiento varias veces al día
por lo que los pacientes no lo cumplen correctamente. Los resultados
obtenidos con toxina
botulínica, registran una efectividad de un 78%10 a un 96%. Parece
que las curaciones con toxina pueden relacionarse con la dosis utilizada,
el número y lugar de inyección de la misma. No se han
registrado efectos adversos importantes, y en cuanto a problemas de
continencia no han sido registrados.
Parece, que estos tratamientos pueden ser una alternativa
en el tratamiento
de la fisura anal, sin embargo, la frecuencia de recidivas con ambos
métodos se sitúa en torno al 50%. Por otra parte, en la
fisura crónica los estudios de tipo meta análisis han
puesto de manifiesto que estos tratamientos dan peores resultados que
la esfinterotomía lateral interna.
tratamiento quirúrgico
Los estudios de tipo metaanálisis en los que se ha comparado
las técnicas quirúrgicas más utilizadas en el tratamiento
de la fisura anal, han
puesto de manifiesto que la esfinterotomía lateral submucosa
es la técnica quirúrgica de elección en el tratamiento
de la fisura de ano.
Cuidados preoperatorios
y postoperatorios
Se debe utilizar profilaxis antiembólica.
Los cuidados postoperatorios incluyen exclusivamente la administración
de una pauta analgésica, y continuar con la utilización
de formadores de heces. Complicaciones inmediatas y alejadas Las complicaciones
descritas del tratamiento quirúrgico son: la hemorragia inmediata,
la hemorragia secundaria, la formación de abscesos, el prolapso
hemorroidal, y la incontinencia.
La frecuencia de estas es variable en la literatura
médica. Las cifras de nuestro CENTRO se reflejan en la Tabla
2. En cuanto a las cifras de persistencia o recidiva de la enfermedad,
las tasas en nuestro CENTRO, al igual que en la mayoría de las
series se sitúan en el 1%. Sin embargo, una de las complicaciones
más severas de esta técnica es la incontinencia anal postoperatoria
que en grados variables afecta a porcentajes de pacientes variables
en la literatura médica entre la ausencia del síntoma
y el 30%.
En nuestro CENTRO se hizo un estudio que incluyó
a 100 pacientes consecutivos a los que les practicamos una es finterotomía
lateral interna, con el objetivo de determinar el grado de incontinencia
postoperatoria en nuestra Unidad.
Podemos concluir que la esfinterotomía lateral
produce alteraciones de la continencia en el 29% de los pacientes tratados,
que no tenían alteraciones previas de la continencia.
Ante estos datos, en la literatura y en nuestro CENTRO
se está valorando la plastia cutánea de avance para tratar
los casos con incontinencia asociada, e incluso los casos sin este síntoma
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