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INTESTINO DELGADO
Manifestaciones Digestivas de Problemas Abdominales
Los síntomas en cuestión incluyen dolor
abdominal, disfagia, anorexia, náusea y vómito, distensión,
estreñimiento y diarrea.
SIGNOS COMUNES:
Los signos en esta categoría incluyen dolor a la palpación,
rigidez, masas palpables, alteración de los ruidos intestinales,
hemorragia digestiva, deficiencias nutricionales, ictericia y estigmas
de disfunción hepática.
Disfagia
La disfagia es la dificultad para deglutir; odinofagia, la deglución
dolorosa. La deglución se logra en tres etapas: a) movimiento
involuntario del bolo alimenticio a la faringe, con relajación
del esfínter esofágico superior y del músculo cricofaríngeo;
b) propulsión refleja (involuntaria) de alimento por la faringe
por medio de ondas de contracción, y c) transporte del bolo por
el esófago al estómago, por medio de ondas de presión
positiva (peristaltismo primario), seguida por relajación refleja
del esfínter esofágico inferior.
Causas: La disfagia se debe a trastornos de la motilidad
así como a obstrucción mecánica. Las causas bucofaringeas
incluyen trastornos de la boca, vías respiratorias superiores
o faríngeas, además de entidades anatómicas, neoplásicas,
infecciosas y neurológicas. Las principales causas esofágicas
son carcinoma, esofagitis, acalasia,anillo contráctil, espasmo
difuso, divertículo de Zenker, esclerodermia, masas extrínsecas,
hernias paraesofágicas, membrana esofágica, estenosis,
anomalías vasculares y trastornos emocionales. En ocasiones,
el reflujo gastroesofágico produce espasmo del esfínter
esofágico superior y disfagia.
Evaluación clínica: La anamnesis debe
incluir duración, localización y el momento en que surge
el problema en relación con la ingestión de alimentos.
El médico debe averiguar el grado de pérdida ponderal
y la presencia de vómito concomitante. Es necesario explorar
ganglios cervicales, estigmas de esclerodermia y lesiones de la boca.
Los estudios diagnósticos incluyen transito esofagogastroduodenal
de contraste, manometría y esofagoscopia con biopsia.
Hipo: Suele ser una molestia benigna por distensión
gástrica, alcohol, cambios de temperatura y tabaco. También
se debe en ocasiones a irritaciones diafragmáticas vagales. Puede
depender de un traumatismo, tumor, inflamación o infección.
La estimulación vagal intraabdominal puede ser por distensión,
afección biliar o úlcera péptica, manipulaciones
quirúrgicas, traumatismo u obstrucción intestinal. Los
abscesos subfrénicos, las hernias hiatales y la eventración
pueden estimular el nervio frénico. Es posible que dependa de
diversas toxinas, fármacos y trastornos metabólicos. El
tratamiento se dirige a la causa subyacente.
Pirosis y dispepsia
El 10% de la población estadounidense tiene pirosis a diario;
por lo general, por reflujo gastroesofágico o úlcera péptica.
También puede deberse a colelitiasis, intestino irritable y trastornos
de la motilidad intestinal. La pirosis es una sensación de ardor
retroesternal postprandial, en tanto que la dispepsia es una molestia
epigástrica, con náuseas, plenitud y timpanismo.
Anorexia
La anorexia es la inapetencia o falta del deseo de comer. El apetito
es un fenómeno que se origina en el sistema nervioso central
y por tal razón ahí mismo tiene su origen la anorexia.
Los CENTROs de la alimentación y la saciedad están en
el hipotálamo medial y lateral. Las causas orgánicas incluyen
procesos inflamatorios de intestinos, carcinomas de páncreas,
estómago e hígado, hepatitis, alcoholismo; insuficiencia
renal de etapa final, insuficiencia cardiaca congestiva; panhipopituitarismo;
insuficiencia de corteza suprarrenal e hiperparatiroidismo.
Pérdida de peso
Una pérdida mayor de 5% es importante. Comprobar con los familiares
o por el ajuste de la ropa. Puede deberse a disminución de la
ingestión,aumento del índice metabólico, catabolismo,
mal absorción o factores psicosociales. También deben
considerarse infecciones crónicas y trastornos endocrinos (enfermedad
de Addison, tirotoxicosis, diabetes). Las causas gastrointestinales
pueden deducirse por la anamnesis, relación con las comidas,
presencia de vómitos o dolor abdominal. Es importante el carácter
en el diagnóstico de malabsorción.
Náusea y vómito
Fisiopatología: Los dos CENTROs en la zona reticular del bulbo
son la zona de quimiorreceptores y el CENTRO integrado. Las vías
aferentes provienen en casi todos los sitios del cuerpo. Las vías
vagales son de enorme importancia, pero la vagotomía no anula
el vómito. Las vías aferentes y simpáticas no median
el vómito que se produce con la distensión abdominal.
Surge el vómito cuando ambas vías eferentes somáticas
y viscerales causan cierre de la glotis, contracción del diafragma,
cierre del píloro y relajación gástrica seguida
de contracciones antipersitálticas que van de la parte media
del estómago hasta la incisura y terminan en contracciones abdominales,
diafragmáticas e intercostales. El vómito se acompaña
de signos y síntomas de descarga del sistema nervioso autónomo.
Causas: se observan relacionadas con todos los trastornos
de las vías digestivas y en especial las obstrucciones, pues
la obstrucción en un punto alto ocasiona vómito temprano.
Las alteraciones del sistema autónomo, como por uso de fármacos,
problemas psicógenos e ingestión de sustancias nocivas,
constituyen otras causas frecuentes. Los factores que aminoran el riego
sanguíneo y el aporte de oxígeno al bulbo (como choque
oclusivo vascular e incremento de la presión intracraneal) pueden
inducir emesis. Los eméticos producen sus efectos por estimulación
directa del sistema nervioso central o por irritación de la mucosa
gástrica. Las anormalidades metabólicas como acidosis,
uremia e hiperpotasemia afectan el CENTRO de la emesis.
Patrones: El vómito repentino y a menudo en
proyectil, sin náusea previa, sugiere fuertemente una causa central.
La estenosis pilórica hipertrófica también causa
emesis en proyectil. El vómito fecaloide sugiere obstrucción
de intestino delgado o fístula gastrocólica. El vómito
inmediatamente consecutivo a las comidas se observa en la uremia, la
gastritis, la obstrucción intestinal alta y en neoplasias del
estómago.
Consecuencias del vómito: Metabólicas,
en el vómito crónico se observan hipovolemia, hipopotasemia
y alcalosis metabólica, y agotamiento total de sodio corporal.
El potasio se excreta por el riñón en vez del sodio porque
no se cuenta con iones de hidrógeno para intercambio. La contracción
volumétrica ulterior puede ocasionar aciduria paradójica
en un intento para conservar el sodio. Otras causas: el arqueo forzado,
repetido, puede causar desgarro de Mallory-Weiss o rotura del esófago
distal (síndrome de Boerhaave).
Gas y timpanismo
Con frecuencia la causa no es clara. La deficiencia de lactosa puede
aumentar el timpanismo. El eructo es el paso retrógrado de gas,
es útil para eliminar el exceso de aire deglutido. Se exacerba
con ciertos alimentos. El eructo crónico puede deberse a cálculos
biliares, úlcera péptica o reflujo. El timpanismo por
gas o incapacidad para eructar puede depender de una funduplicatura
previa.
Flatulencia
El tubo digestivo normal contiene menos de 200 ml de gas, con un promedio
de alimentación del mismo de 600 ml diarios. Casi todos los flatos
provienen del aire deglutido y parte son secundarios a metabolismo bacteriano.
La flatulencia excesiva suele deberse a un aumento de la deglución
de aire, dismotilidad y alteración del metabolismo bacteriano
o crecimiento excesivo.
Estreñimiento y diarrea
tránsito intestinal. El vaciamiento del estómago se lleva
a cabo en un lapso de tres a cuatro horas, el alimento digerido llega
a la válvula ileocecal en término de dos a tres horas
y en unas nueve horas se completa el paso de las sustancias por la vías
digestivas. La absorción de agua se hace en el ciego y el colon
ascendente. Las ondas peristálticas masivas (reflejo gastrocólico)
surgen después de la ingestión de alimentos e impulsan
el bolo desde el ángulo hepático hacia adelante. La defecación
se produce cuando las ondas peristálticas aunadas de relajación
de la unión rectosigmoidea impulsan el contenido del hemicolon
izquierdo y el sigmoide al recto. La porción principal del material
ingerido requiere varios días para su evacuación. En la
motilidad intestinal seriada intervienen importantemente los nervios
neumogástricos, esplácnicos y pélvicos. La motilidad
se intensifica por estimulación parasimpática y se inhibe
con la estimulación simpática. Por último, la relajación
receptiva del esfinter anal interno depende de un reflejo medular inferior,
en tanto que la del esfínter externo está bajo control
voluntario. Las influencias farmacológicas en tránsito
gastrointestinal incluyen mayor actividad por acción de colinérgicos,
serotonina, vasopresina y otras sustancias. La motilidad disminuye con
la deficiencia de potasio, la morfina, la codeína y la atropina.
Las heces normales contienen 60 a 70% de agua.
Estreñimiento
Es la retención anormal de heces o el retraso excesivo en su
expulsión, en comparación con los hábitos usuales
de defecación. Las causas psicógenas incluyen “adiestramiento”
inadecuado, de lo cual resulta megacolon funcional. Los factores de
la dieta incluyen no ingerir alimentos ricos en fibras y abuso de laxantes.
(Respecto a los fármacos, consúltese la sección
de tránsito intestinal). También causan estreñimiento
la disminución de la potencia muscular de la pared de abdomen,
diafragma y músculos de la pelvis. Las causas neurógenas
incluyen tabes dorsal, esclerosis múltiples, tumores medulares,
traumatismos y enfermedad de Hirschsprung.
Las causas intrínsecas son tumores, impactación
fecal, vólvulo, invaginación y espasmo anal (por grietas,
proctitis, hemorroides). Las causas extrínsecas incluyen grandes
masas intraabdominales y adherencias obstructivas.
Diarrea
Es la expulsión excesiva y rápida de heces líquidas.
Por definición, las heces diarreicas contienen por lo menos 90%
de agua. El peso promedio diario de las heces es de 200 gramos.
Causas. Entre las tantas posibles están: enfermedades
funcionales, colopatías orgánicas (colitis, neoplasias),
trastornos de intestino delgado (enfermedad intestinal inflamatoria,
absorción deficiente, fístulas, intestino corto), factores
gástricos (síndrome de Zollinger-Ellison, síndrome
de vaciamiento rápido, estado postvagotomía), enfermedades
de páncreas y vías biliares, infecciones intestinales
(por bacterias o parásitos), trastornos metabólicos (enfermedades
de la tiroides, uremia y trastornos de paratiroides) y fármacos.
Fisiopatología. La anormalidad primaria radica
en el transporte de agua y electrólitos por los intestinos. La
distensión en estos casos estimula las contracciones propulsivas.
Los principales mecanismos incluyen: a) secreción intestinal
excesiva o diarrea secretoria. Comprende la secreción activa
de iones, en la que el cólera es un modelo clásico. El
agente agresor estimula la mucosa entérica o colónica
para que secreta en lugar de absorber. b) La diarrea osmótica
proviene de la absorción intraluminal inadecuada o de solutos
osmóticamente activos. Son consecuencia de digestión incompleta,
absorción insuficiente o de ingestión. Un ejemplo importante
es la deficiencia de lactosa. c) La diarrea exudativa resulta de la
liberación luminal de proteínas, sangre o moco. Puede
deberse a inflamación, úlceras o infiltración.
Las causas incluyen EII, infecciones, linfoma, enfermedad de Whipple.
d) Alteraciones del contacto entre el quimo y la superficie de absorción.
Pueden deberse a trastornos del tránsito, EII o fármacos.
Consecuencias. La diarrea intensa y duradera puede
ocasionar deshidratación, acidosis y pérdida de electrólitos
(hipopotasemia).
Valoración clínica. Anamnesis. Incluye
duración, hora del día, descripción de las heces,
presencia de sangre, moco o grasas, dolor o urgencia para defecar y
otras manifestaciones de enfermedad gastrointestinal. Hay que analizar
los factores epidemiológicos y medir el contenido hídrico
y graso de las heces.
Exploración física. El médico
debe buscar fiebre y artritis (enfermedades por cuerpos de inclusión);
también examinará el abdomen detenidamente en busca de
masas y dolor al tacto. Son útiles el tacto rectal y la proctoscopia,
así como una colonoscopia total con biopsia.
Análisis de heces. En las heces hay que buscar
sangre ( carcinoma, enfermedad de cuerpos de inclusión), moco
y exceso de grasa (insuficiencia pancreática).
Estudios radiográficos. Las radiografías de abdomen ,
enema de bario y serie gastroduodenal, son estudios esenciales.
Otros estudios diagnósticos a veces conviene la laparotomía
y la biopsia de intestino delgado.
OBSTRUCCION INTESTINAL
Se considera obstrucción todo impedimiento del transporte
normal del contenido intestinal. La obstrucción puede ser mecánica
o funcional (ileo).
Obstrucción mecánica
La obstrucción de este tipo puede ser consecuencia de: a) oclusión
luminal; b) obstrucción luminal por alteración de la pared
intestinal, y c) lesiones extrínsecas al intestino. La obstrucción
simple denota que no hay isquemia, en tanto que la estrangulada comprende
la oclusión de vasos mesentéricos. La obstrucción
en asa cerrada es el bloqueo de ambas “asas” del intestino afectado.
La obstrucción mecánica es causada frecuentemente por
bandas de adherencias y le siguen en frecuencia la hernia inguinal estrangulada
y la neoplasia. El carcinoma es la causa más común de
obstrucción del colon.
Fisiopatología
Pérdidas de líquidos y electrólitos, en el plano
superior a la obstrucción se acumulan grandes cantidades de líquidos
y gases. La secreción intestinal neta es la causa primaria de
pérdida de líquidos y distensión. La pérdida
de la capacidad del intestino para metabolizar líquidos evoluciona
desde un punto adyacente a la obstrucción proximal del intestino.
Conforme hay distensión progresiva, disminuye la circulación
por el intestino y se produce edema de la pared e incluso necrosis.
El edema y el exudado líquido acompañante de la pared
exacerban las pérdidas hídricas. Por último, el
vómito se agrega a la deshidratación.
Gases intestinales
Se trata más bien de aire deglutido, con 70% de nitrógeno,
que se difunde muy poco y contribuye a la distensión.
Motilidad intestinal. Al comienzo hay una mayor motilidad por el esfuerzo
de superar la obstrucción pero al final el peristaltismo se produce
en “accesos”, con periodos tranquilos. La porción distal del
intestino se vuelve hipoactiva.
Obstrucción por estrangulación
intestinal.
Se trata de una obstrucción mecánica con oclusión
del riego sanguíneo mesentérico. El bloqueo de la corriente
de salida venosa permita la acumulación de líquido sanguinolento
dentro del intestino y su pared. Del intestino gangrenado se fugan toxinas
bacterianas que pasan a la cavidad peritoneal y así surge choque
séptico, y al final perforación.
Obstrucción del colon
La estrangulación es rara, excepto en caso de vólvulo.
El secuestro de líquidos y electrólitos evolucionan con
mayor lentitud. La distensión progresiva contra una válvula
ileocecal suficiente es, en esencia, una obstrucción de asa cerrada,
y culminará en perforación del ciego, con arreglo a la
ley de Laplace (tensión = presión x diámetro x
).
Manifestaciones clínicas. Los síntomas
iniciales son dolor abdominal, vómitos y cierre intestinal, seguidos
de distensión abdominal, dolor cólico intenso con hiperperistaltismo,
periodos de aquiescencia y después dolor difuso; al final se
presenta una molestia generalizada constante. El vómito se produce
inmediatamente (reflejo) y en un momento variable más adelante,
según el nivel de la obstrucción. El material fecaloide
indica que la obstrucción es baja.
Exploración física. Inicialmente hay
pocos signos, excepto el cólico que señala el enfermo.
La auscultación indica ruidos metálicos de tono alto e
intensos, con “borgorigmos” y periodos de silencio completo. Con el
paso del tiempo surgirán deshidratación, distensión
y signos abdominales agudos (estrangulación).
Datos de laboratorio. Incluyen deshidratación,
con incremento del hematócrito y el nitrógeno ureico en
sangre, y oliguria, acidosis metabólica y retención de
CO2 por distensión abdominal. La leucocitosis cuantiosa sugiere
estrangulación o isquemia. También hay hipermilasemia.
Signos radiográficos. Los estudios diagnósticos más
importantes son las radiografías simples en decúbito dorsal
y con el sujeto erecto. La enema de bario es útil si se sospecha
obstrucción del colon. La serie de intestino delgado permite
diferenciar entre la obstrucción mecánica y el ileo adinámico.
tratamiento. La administración de líquidos
y electrólitos corrige las pérdidas, seguida de operación
quirúrgica. Es importante reponer el potasio. Hay que utilizar
la diuresis, la medición de presión venosa central y la
elevación inicial del hematócrito para valorar la intensidad
de la deshidratación. Las pérdidas se han de compensar
con líquidos isoosmóticos. La cirugía quizá
no sea necesaria en la obstrucción postoperatoria inmediata (menos
de 30 días desde la intervención). Las obstrucciones estranguladas
constituyen urgencias quirúrgicas. Sólo de 12 a 20% de
las obstrucciones parciales del intestino delgado requieren cirugía.
Intubación gastrointestinal. En la preparación
del enfermo se debe usar siempre una sonda nasogástrica de doble
luz. Las sondas intestinales largas tienen utilidad cuestionable y pueden
hacer que se difiera el tratamiento de una obstrucción estrangulada.
La aspiración duradera debe reservarse para pacientes en el postoperatorio
inmediato con obstrucción parcial o con cautela en el caso de
obstrucción secundaria a inflamación tratable (como sería
la enfermedad de Crohn).
Operación. Las obstrucciones de tipo asa cerrada,
por estrangulación cólica o completa temprana, deben ser
tratadas como urgencias quirúrgicas. Los cinco tipos de técnicas
quirúrgicas son: a) lisis, técnica de manipulación-reducción,
b) enterotomía, para eliminar la obturación, c) ablación
de lesiones obstructivas o segmentos estrangulados con reanastomosis
primaria, d) técnicas de derivación, y e) creación
de orificios artificiales en zona proximal (ostomías). Las características
del líquido peritoneal incluyen su color paja, pero la presencia
de sangre denota estrangulación. El cirujano puede romper por
lisis las adherencias y reducir las asas, antes de eliminar asas de
viabilidad dudosa. La descompresión transoperatoria facilita
el cierre y mejora el flujo de sangre y puede lograrse con una sonda
larga a través de la boca, vías nasales, o por gastrostomía.
Atención postoperatoria. Comprende conservación
del equilibrio de líquidos y electrólitos, antibióticos
y descompresión. En el postoperatorio inmediato ocurre una pérdida
continua de líquido isotónico hacia el tercer espacio,
seguido al final por autoincorporación de líquido secuestrado,
al restablecerse la viabilidad del intestino. La descompresión
se necesita a veces durante cinco días.
Ileo ( Parálisis
intestinal)
El íleo adinámico (íleo por inhibición)
se caracteriza por ausencia de motilidad, a causa de inhibición
neuromuscular con hiperactividad simpática. Es muy común
y surge después de casi todas las técnicas abdominales.
La motilidad reaparece en el intestino delgado a las 24 horas, en el
estómago a las 48 y en el colon en el transcurso de tres a cinco
días. Otras causas son procesos inflamatorios intraperitoneales,
cuadros retroperitoneales, neumonía, hipopotasemia, hipomagnesmia,
sepsis, opiáceos y otras causas. El íleo espástico
causado por hiperactividad incoordinada es raro, se le observa en la
uremia y en la intoxicación de metales pesados y se caracteriza
por contractura sostenida de la pared muscular. El íleo por oclusión
vascular surge cuando el intestino no puede generar movimientos a causa
de la isquemia.
Manifestaciones clínicas. Incluyen anorexia,
ruidos hipoactivos ocasionales en intestino y quizá distensión
y timpanismo. Los estudios de laboratorio deben incluir el perfil SMA7,
mediciones de calcio y magnesio, hematócrito completo y medición
de amilasa. Las radiografías son útiles a veces en el
diagnóstico, pues muestran gas difuso en todo el intestino. También
son muy útiles los estudios de bario de intestino delgado. En
raras ocasiones el íleo cólico masivo (síndrome
de Ogilvie) culmina en perforación de ciego.
tratamiento. ¡Es importante tratar la lesión
primaria! La distensión intensa obliga a veces a colocar una
sonda nasogástrica corta o larga. La metoclopramida, cisaprida
y domeperidona son útiles, en ocasiones.
Fiebre
Pueden anunciar infecciones, inflamación, neoplasias o trastornos
autoinmunitarios. Por lo general se debe a infección. Casi todas
estas últimas son polimicrobianas con anaerobios y aerobios.
Es común que haya fiebre en la enfermedad de Crohn. Sólo
10 a 20% de las fiebres postoperatorias depende de infecciones: con
mayor frecuencia pulmonares, urinarias, de la herida y tromboflebitis.
Otras causas incluyen tumores, colecistitis acalculosa y hepatitis.
HEMORRAGIA GASTROINTESTINAL
Puede ser el signo inicial de trastornos del tubo digestivo en 30% de
los pacientes. La hematemesis es el vómito de sangre. La hemorragia
por lo común surge en un punto proximal al ligamento de treitz,
quizá con melena. El vómito en asiento de café
sugiere una hemorragia más lenta. La melena es la expulsión
rectal de sangre oscura alquitranada. Puede persistir hasta cinco días
después de terminar la crisis hemorrágica que la produce,
que a su vez puede ser de 50 ml. Las determinaciones de sangre oculta
en heces pueden permanecer positivas durante tres semanas. Por lo común
es consecuencia de hemorragia en vías digestivas superiores.
Consecuencia de la hemorragia gastrointestinal. En
la forma aguda, el hematócrito por lo común es un indicador
poco fiable del volumen perdido. Inicialmente se advierten signos vasovagales;
después, signos de hipovolemia, a los que sigue el choque y aparecen
oliguria y anuria. Los estudios de laboratorio pueden detectar hiperazoemia,
especialmente con varices sangrante, pero no con hemorragia del colon.
Hemorragia del tubo digestivo
superior
Causa. En la mayor parte de los casos se debe a úlcera péptica,
gastritis, varices esofágicas, esofagitis o neoplasias gástricas.
La úlcera péptica explica 50 a 67% de los casos. La proporción
de úlceras duodenal y gástrica es de 4:1. La hemorragia
es el síntoma inicial en 15% de los casos. La intervención
quirúrgica se requiere sólo en 10 a 20% de los enfermos.
Hay úlceras marginales después de algunas resecciones
gástricas. La mortalidad llega a ser de 10 a 20% y depende de
la edad. Las lesiones agudas de la mucosa son erosiones de dicha capa,
distintas de las úlceras. Las úlceras de estrés
se observan en choque, septicemia, quemadura (úlceras de Curling),
traumatismos, craneotomía (úlceras de Cushing) y grandes
operaciones, y pueden ser causadas por la disminución del flujo
esplácnico y lesión isquémica. Sustancias como
los esteroides, alcohol y aspirina producen gastritis hemorrágica
erosiva. Las varices esofágicas explican 10% de todas las hemorragias
del tubo digestivo superior y 95% e hematemesis masiva en los niños.
Son consecuencia de cirrosis e hipertensión porta (en el caso
de los niños, extrahepática) y son más intensas
que la gastritis alcohólica. Otras lesiones son hernia hiatal,
carcinoma gástrico, leiomiomas, lesiones vasculares, desgarros
de Mallory-Weiss, hematobilia y divertículos duodenales.
Diagnóstico. Anamnesis y exploración
física. La anamnesis debe incluir los cuadros médicos,
especialmente ulceropatía, así como la intensidad y frecuencia
del vómito (desgarro de Mallory-Weiss). Hay que investigar la
ingestión de fármacos, tendencias hemorrágicas,
operaciones previas en estómago, síntomas de reflujo y
traumatismo reciente. La exploración debe detectar los estigmas
de enfermedades causales (cirrosis y lesiones vasculares).
Métodos de diagnóstico. El hematócrito
por lo común no demostrará la magnitud de la pérdida
en casos agudos. El perfil SMA7 (incremento del nitrógeno ureico
por absorción de productos de la sangre en vísceras gastrointestinales
y por deshidratación) incluye medición de amoniaco en
sangre. Hay que hacer estudios de coagulación y recuento de plaquetas.
La aspiración nasogástrica de líquido bilioso pero
no sanguinolento descarta la hemorragia proximal al ligamento de treitz;
mientras que un líquido claro, pero no bilioso, no la descarta.
La endoscopio es una técnica indispensable
en la hemorragia de vías gastrointestinales altas. El estudio
con eritrocitos marcados con Tc es útil en caso de hemorragia
intermitente o de baja intensidad (0.1 ml/min). La angiografía
del tronco celiaco y de la arteria mesentérica superior es útil
en la hemorragia que excede de 1 a 2 ml/minuto y 90% de las veces es
precisa. En ese momento cabe utilizar la embolización selectiva.
La vasopresina arterial a través de estos catéteres no
es más eficaz que la administración por vía endovenosa.
Pueden hacerse series gastroduodenales si no se detectan datos por endoscopio
o arteriografía. Por último, habrá que considerar
la laparotomía diagnóstica, especialmente con la hemorragia
masiva. La gastrostomía larga se utiliza para inspeccionar el
duodeno, el estómago y el hiato.
Hemorragia del tubo digestivo
bajo
Es la que ocurre en un punto distal al ligamento de treitz y puede comprender
heces alquitranadas (melena) o expulsión de sangre roja (hematoquezia).
Causas. Las causas varían grandemente según los grupos
de edad. Por el sitio anatómico pueden ser: yeyuno e íleon:
divertículo de Meckel, intususcepción y enteritis regional.
Colon: carcinoma, diverticulosis masiva, ectasias vasculares (mitad
derecha del colon), colitis y pólipos. Recto y ano: sangre fresca
con la heces, hemorroides, grietas y proctitis.
Diagnóstico. Incluye antecedentes exactos,
cuadros familiares (poliposis) y fármacos. El operador debe buscar
lesiones de la mucosa que produce el síndrome de Osler-Weber-Rendu
o el de Peutz-Jeghers. En la exploración abdominal se detectan
masas. Se necesita el tacto rectal en busca de masas y lesiones anales.
Es necesario hacer una fase temprana la proctosigmoidoscopia. Se realiza
colonoscopia si la hemorragia no es masiva. Se emprenden estudios con
isótopos radiactivos en hemorragias lentas (1 ml/minuto) y angiografía
(que es más exacta) en hemorragias rápidas (2 a 3 ml/minuto).
Conviene efectuar estudios con bario en hemorragias no agudas (carcinomas,
pólipos).
ICTERICIA Coloración
amarilla de la piel, tegumentos y conjuntivas
Metabolismo normal de los pigmentos biliares
La bilurrubina se forma a partir de la hemoglobina, de la degradación
de mioglobina, y por síntesis hepática. La bilirrubina
ligada a la albúmina (bilurrubina indirecta, insoluble en agua
(0.3 mg/dl) es transportada al hígado, donde se le separa la
albúmina y se conjuga con ácido glucorónico, que
se excreta en los intestinos, las bacterias reducen la bilirrubina a
urobilinógeno (incoloro) y urobilina. La excreción de
bilirrubina por las heces es de 100 a 200 mg/día. Parte del urobilinógeno
se resorbe en el sistema portal.
Metabolismo anormal de pigmentos biliares
Con excreción normal de bilis. La producción excesiva
por hemólisis sobrecarga al hígado (incremento de bilirrubina
indirecta y de urobilinógeno); la hiperbilirrubinemia por “derivaciones”
y defectos del hígado (enfermedad de Gilbert y síndrome
de Crigler-Najjar). En todas ellas hay ictericia, pero no hay coluria;
es decir, la orina está clara.
Con trastornos en la excreción de bilis. El
exceso de bilirrubina conjugada se excreta por la orina.
Causas intrahepáticas. Síndrome de Dubin-Johnson (datos
normales en pruebas de la función hepática; disminución
de la excreción) fármacos (fenotiacinas, metiltestosterona);
cirrosis biliar primaria. En la hepatitis y la cirrosis (anormalidades
en pruebas de la función hepática) hay deficiencias en
la conjugación y en la excreción. Se observa atresia biliar
y las heces pueden ser pálidas, como en mastique (acolia).
Colestasis extrahepática. En ella hay un obstáculo
anatómico a la salida de bilis desde el hígado. La causan
la atresia, la estenosis, los cálculos, los tumores, los quistes
y los parásitos. Hay aumento de las fracciones directa e indirecta.
Valoración y tratamiento de la ictericia
La ictericia causa manifestaciones clínicas cuando el nivel de
bilirrubina es de 2.5 mg/100 dl o mayor. El tinte amarillo aparece por
primera vez en las escleróticas.
Anamnesis. El curso cronológico es importante (la obstrucción
extrahepática tiene comienzo insidioso); ictericia indolora (carcinoma);
presencia de dolor en el cuadrante superior derecho (cálculos,
colangitis), antecedentes familiares, ingestión de fármacos.
Se observan también anorexia, fiebre (hepatitis), contacto con
enfermos infecciosos, antecedentes de alcoholismo.
Exploración física. Erupciones (reacciones
medicamentosas), angiomas cutáneos (cirrosis), hepatomegalia
y dolor al tacto (hepatitis), vesícula palpable (cánceres
con obstrucción extrahepática, ley de Courvoisier) y ascitis.
Estudios de laboratorio. En ellos se advierten anemia, incremento en
el número de reticulocitos (hemólisis), células
falciformes, esferocitos, incremento en el número de leucocitos
(colangitis); color de las heces (33% de los carcinomas pancreáticos
muestra positividad a la fracción hem) Conviene medir las bilirrubinas
directa e indirecta. A veces hay bilirrubinuria, pero no con la ictericia
por bilirrubinas no conjugadas. También hay que medir la fosfatasa
alcalina (ictericia obstructiva), con aumento de las transaminasas glutámicas
oxaloacética y pirúvica (hepatitis). El incremento del
tiempo de protrombina y la respuesta inadecuada a la vitamina K soluble
(Aquamenphyton) son datos que denotan enfermedad hepatocelular.
Estudios radiográficos. Conviene obtener radiografías
simples (20% de los cálculos son opacos). Es ineficaz la colecistografía
oral si la bilirrubina es de 1.8 mg o mayor; ultrasonografía;
colangiopancreatografía endoscópica retrógrada
(CPRE) (con biopsia), colangiografía percutánea transhepática
(CPT), tomografía computadorizada; gammagrafía de vías
biliares, incluso con bilirrubina de 20 mg/100 decilitros.
Otros estudios. La biopsia del hígado permite
identificar enfermedad hepatocelular, ¡pero en primer lugar hay
que medir la coagulación! Se practica laparotomía en casos
de obstrucción extrahepática.
Algoritmo de la ictericia obstructiva. Si el médico sospecha
obstrucción extrahepática, el primer estudio será
el ultrasonido, a lo que seguirá el algoritmo.
Insuficiencia de múltiples sistemas de órganos
El tubo digestivo constituye una barrera contra invasiones por la flora
entérica, que puede perderse durante enfermedades críticas,
en especial cuando no existen los nutrieres intestinales intraluminales
que estimulan el crecimiento de la mucosa. La atrofia origina permeabilidad
a patógenos, hipermetabolismo crónico y por último
insuficiencia de múltiples sistemas de órganos (IMSO).
Un combustible esencial para el enterocito es la glutamina intraluminal.
Los pacientes con IMSO suelen morir por insuficiencia
hepática o renal, que puede deberse a mediadores humorales desencadenados
por una infección no controlada. Cuando no se comprueba una fuente
clara de infección, debe atribuirse al tubo digestivo por translocación
bacteriana. La IMSO se trata mejor al: a) detectar y erradicar la fuente
infecciosa, y b) suministrar apoyo intensivo máximo a los órganos.
Esta página contiene información médica
y orientación para pacientes, de ningún modo los síntomas
o los padecimientos aquí señalados, con los respectivos
consejos para la prevención de complicaciones y que se relaciones
con su persona, no substituyen la evaluación médica que
deberá practicar su médico familiar o especialista de
su elección. Por lo tanto éstos conceptos deberán
tomarse solo como información o cultura médica. Si usted
requiere de mayor información deberá acudir con su médico
familiar de confianza o a la Institución de Salud más
próxima a su domicilio.
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