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APENDICITIS AGUDA

¿Qué es?

El apéndice cecal o vermiforme es una estructura tubular localizada en el ciego (primer segmento del intestino grueso o colon). Se trata de un resto embrionario cuya función no es bien conocida. Aunque no tiene ninguna función exclusiva, contiene folículos linfoides y parece formar parte del sistema inmune del organismo.

Cuando sucede una inflamación del apéndice cecal se produce una apendicitis aguda. Aunque su incidencia es más elevada en niños y jóvenes, también puede producirse en adultos y ancianos. La apendicitis aguda debe considerarse como una enfermedad grave ya que puede provocar una peritonitis si se perfora.

Los síntomas típicos de la apendicitis aguda son un dolor sordo que se inicia en el CENTRO del abdomen (periumbilical) y que progresivamente se va focalizando en la fosa ilíaca derecha (cuadrante inferior derecho del abdomen). El dolor entonces es agudo y continuo, aumenta con la tos y los movimientos. Generalmente se acompaña de nauseas y vómitos. Puede presentarse fiebre entre 37.5 y 38 ºC. El diagnóstico de apendicitis es fundamentalmente clínico aunque puede apoyarse en exploraciones complementarias como análisis y ecografías.

¿Cuál es el tratamiento?

La evolución natural de la apendicitis es a la perforación y peritonitis. Por ello, el tratamiento óptimo es la extirpación quirúrgica del apéndice o apendicectomía. Puede realizarse mediante una incisión en la fosa ilíaca derecha, o bien, de forma más innovadora mediante laparoscopia con 3 incisiones de menos de 10 mm.

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COLECISTITIS AGUDA

¿Qué es?

La colecistitis aguda es una enfermedad que, habitualmente, requiere un tratamiento quirúrgico de urgencias. Es una de las causas más frecuentes de abdomen agudo y consiste en una inflamación de la vesícula biliar. Es más frecuente en pacientes del sexo femenino, obesos y mayores de 50 años. Generalmente, la colecistitis aguda se da en pacientes que tienen litiasis biliares (piedras en la vesícula). Los pacientes diabéticos y aquellos graves ingresados en unidades de cuidados intensivos por cualquier otro motivo tienen un mayor riesgo de padecer colecistitis aguda (en ambos casos, no suele haber litiasis en la vesícula biliar) por alteraciones en el riego sanguíneo de la vesícula biliar.

La colecistitis aguda litiásica se produce por una impactación de algún cálculo en el conducto de salida de la vesícula biliar de modo que ésta se distiende y presenta una inflamación de sus paredes. Inicialmente esta inflamación es química, pero con el paso de las horas se infecta la bilis retenida en la vesícula y se produce una colecistitis infecciosa.

Los síntomas típicos de la colecistitis aguda son un dolor intenso, continuo, que aumenta con la respiración y que se localiza en el cuadrante superior derecho del abdomen. Generalmente se acompaña de fiebre superior a 38ºC, nauseas y vómitos. La ecografía abdominal es la prueba más fiable para realizar un diagnóstico definitivo.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento de la colecistitis aguda es la extirpación quirúrgica de la vesícula biliar. Se aconseja operar en cuanto se diagnostica el cuadro clínico puesto que, en casos de solucionarse momentáneamente con tratamiento antibiótico, la reaparición de los síntomas y de la enfermedad es la norma. La colecistectomía (extirpación de la vesícula) es el tratamiento definitivo y, hoy día, se aconseja realizarlo por laparoscopia puesto que permite extirpar la vesícula sin tener que abrir al paciente.

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PATOLOGÍA GINECOLÓGICA DE URGENCIAS

Uno de los problemas que más frecuentemente se le plantean al cirujano es la valoración de un dolor abdominal en una paciente mujer en edad fértil. Muy a menudo se presentan en los servicios de urgencias mujeres entre 15 y 30 años con dolor localizado en la parte inferior del abdomen. En estos casos es difícil para el médico, en ocasiones, diferenciar entre un problema abdominal como una apendicitis aguda y un problema ginecológico como una rotura de un quiste de ovario. La laparoscopia es especialmente útil en casos de enfermedades ginecológicas que requieran cirugía de urgencias y en casos de dudas diagnósticas entre apendicitis y problema ginecológico puesto que en ambos casos se puede resolver el problema por laparoscopia.

En la valoración de una enfermedad ginecológica es de especial utilidad la ecografía transvaginal para llegar a un diagnóstico, pero en ocasiones ni dicha prueba resulta definitiva siendo entonces útil la exploración de la cavidad abdominal y la pelvis por laparoscopia, puesto que supone un mínimo traumatismo al practicar pequeños orificios de 5 mm.

Las enfermedades ginecológicas pueden requerir un tratamiento quirúrgico urgente que puede realizarse por laparoscopia. Entre estas destacan:

  • Quiste de ovario complicado: es la causa más frecuente de dolor abdominal de origen ginecológico. Suelen ser quistes foliculares que se rompen al llegar a mitad de ciclo menstrual. Generalmente dan un dolor agudo que se confunde fácilmente con una apendicitis aguda. El tratamiento es la observación. El quiste roto puede provocar una hemorragia grave en algunas ocasiones. Si esto sucede el tratamiento es la coagulación del quiste que sangra, lo cual puede realizarse por laparoscopia sin tener que abrir al paciente. Otra complicación de los quistes de ovario es la torsión. Esto sucede en quistes de gran tamaño y el tratamiento más óptimo consiste en la extirpación del quiste por laparoscopia.
  • Enfermedad pélvica inflamatoria (EPI): el diagnóstico de EPI se realiza por descarte de otros como el de apendicitis aguda. Consiste en una infección de la trompa uterina. Generalmente, hay una rápida y buena respuesta al tratamiento antibiótico, pero en ocasiones es necesario operar puesto que se producen auténticas peritonitis pélvicas por rotura de la trompa y salida del pus que contiene a la cavidad abdominal. Esta intervención se realiza fácilmente por laparoscopia lavando todo el material purulento y extirpando la trompa afecta.
  • Embarazo extrauterino (ectópico): un embarazo ectópico significa que el huevo (óvulo fecundado) se ha implantado en un sitio distinto del útero, generalmente en una trompa. Al crecer el huevo implantado se produce una rotura de la trompa que no puede albergarlo. Es una urgencia vital puesto que se produce una hemorragia que puede ocasionar la muerte de la madre. El tratamiento consiste en extirpar la trompa uterina rota y el huevo inviable que contiene. Esta intervención se realiza en la mayoría de los casos por laparoscopia.
  • Miomas uterinos complicados: en ocasiones, los miomas uterinos sufren procesos de necrosis (el mioma se trombosa) provocando dolor abdominal intenso y fiebre. Suele suceder en miomas de gran tamaño y el tratamiento que suele realizarse, generalmente es una histerectomía (extirpación del útero) que puede realizarse por laparoscopia sin ningún problema.
  • Endometrioma complicado: la principal localización de la endometriosis es la ovárica. Un endometrioma se complica cuando se torsiona o produce una hemorragia. En estos casos se debe realizar una intervención quirúrgica consistente en la fulguración del endometrioma complicado, posteriormente se realizará el tratamiento definitivo de la enfermedad. Esta urgencia ginecológica puede tratarse sin ningún problema por laparoscopia.

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PERITONITIS AGUDA

¿Qué es?

El peritoneo es una fina hoja de tejido que recubre por dentro toda la cavidad abdominal y envuelve a las vísceras. Dado que tiene muchas terminaciones nerviosas, cuando se inflama el paciente presenta un dolor abdominal muy intenso.

El término peritonitis significa "inflamación del peritoneo". La existencia de una peritonitis traduce un problema intraabdominal muy grave que requiere tratamiento quirúrgico pues significa que el peritoneo está irritado por la presencia de líquido purulento, intestinal, biliar, etc.

¿Cuál es el tratamiento?

La peritonitis aguda requiere un tratamiento quirúrgico inmediato de la causa que la provoca. Las causas más frecuentes de peritonitis son:

  • Apendicitis aguda perforada.
  • Úlcera duodenal y/o gástrica perforadas.
  • Perforación de colon, que puede ser por divertículos o por tumores.
  • Colecistitis aguda gangrenosa.
  • Perforación de intestino delgado.
  • Infecciones graves ginecológicas, etc.

La laparoscopia permite diagnosticar cual es la causa que ha provocado la peritonitis y actuar en consecuencia. Mediante la laparoscopia podemos operar y solucionar el problema que ha causado la peritonitis. Una vez resuelto el problema, por ejemplo, después de extirpar el apéndice en una apendicitis perforada, podemos lavar con suero toda la cavidad abdominal hasta dejarla limpia de pus o el material que la haya contaminado. En situaciones de peritonitis suelen producirse infecciones graves de las heridas quirúrgicas dado que hay contaminación de las mismas por el líquido intraabdominal infectado. Las heridas infectadas son dolorosas, muy molestas, requieren muchas curas, causan hernias y dificultan la reincorporación normal a la vida social y laboral. Una de las grandes ventajas de la laparoscopia es que, al no haber prácticamente heridas, desaparece el riesgo de infección de éstas.

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ÚLCERA DUODENAL PERFORADA

¿Qué es?

Una de las complicaciones más frecuentes de la úlcera duodenal es la perforación. La úlcera duodenal es una enfermedad que está relacionada con la toma de antiinflamatorios tipo aspirina y corticoides, no obstante, se sabe que el factor más importante relacionado con la aparición de enfermedad ulcerosa, tanto gástrica como duodenal, es la existencia de una bacteria en la mucosa del estómago que se llama Helycobacter pylorii. El ambiente ácido favorece el crecimiento de esta bacteria, por eso, los pacientes con un aumento de secreción ácida suelen tener dicha bacteria y desarrollar úlceras gástricas y duodenales. La enfermedad ulcerosa cursa a brotes y presenta un ciclo estacional de modo que los síntomas se agravan, más frecuentemente, en primavera y otoño.

Cuando una úlcera duodenal se perfora aparece un dolor súbito, muy intenso, localizado en el CENTRO del abdomen y que, en ocasiones, se refleja hacia los hombros. Característicamente, el paciente se queda inmóvil, puesto que los movimientos como andar, toser o reír aumentan mucho el dolor. El diagnóstico se realiza mediante radiografías simples de abdomen.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento de la úlcera duodenal perforada es quirúrgico y debe realizarse con carácter urgente y sin demora pues existe una situación muy grave de peritonitis. No hay otro tratamiento posible. En el momento de operar, es importante tomar muestras (biopsia) de la mucosa del estómago para determinar si existe Helycobacter pylorii. Si es así, que es lo más habitual, el tratamiento consiste en suturar la úlcera perforada y lavar bien toda la cavidad abdominal que está contaminada con líquido gástrico. Posteriormente, se realizará el tratamiento antibiótico oportuno para erradicar dicha bacteria. Si la biopsia es negativa, el tratamiento a realizar una vagotomía (sección de los nervios vagos) para disminuir el estímulo ácido del estómago. Estas operaciones pueden realizarse con seguridad por laparoscopia si las efectúan cirujanos expertos en laparoscopia.

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