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ESÓFAGO Y ESTÓMAGO


ESÓFAGO

DIVERTÍCULO DE ESÓFAGO

¿Qué es?

Los divertículos de esófago son una afección rara. Están formados por una bolsa de mucosa que atraviesa la capa muscular, y que por la presión de los alimentos que entran en su interior, aumenta de tamaño con el tiempo constituyendo un verdadero saco.

Dependiendo de su localización se dividen en tres tipos: faringoesofágicos o de Zenker, epibronquiales y epifrénicos.

Los síntomas que producen varían con el tamaño y su localización. Los síntomas principales son:

  • Regurgitación de los alimentos ingeridos pocas horas antes (nos vienen a la boca sin digerir).
  • Por la noche al acostarnos pueden pasar alimentos y saliva al pulmón produciendo tos nocturna y neumonitis de repetición, incluso neumonías (pulmonías).
  • Los divertículos grandes pueden producir disfagia (dificultad para tragar) e incluso perforación del esófago por alimentos duros que se introducen en el interior del divertículo (complicación muy grave).
  • Con el tiempo pueden degenerar y transformarse en un cáncer.

¿Cuál es el tratamiento?

El divertículo que no produce síntomas y que no es muy grande no necesita tratamiento. Pero cuando crece o dan alguno de los síntomas anteriormente descritos, la única posibilidad de tratamiento es la cirugía y extirpación del divertículo.

En décadas pasadas, esta cirugía se realizaba por toracotomía (abriendo el tórax), dejando como secuelas importantes cicatrices y secuelas funcionales (respiratorias y musculares) importantes. Actualmente, esta cirugía puede realizarse por toracoscopia, a través de cuatro orificios de 5 milímetros, lo que permite no dejar cicatrices y dar el alta en 48 horas, sin las secuelas que producía la cirugía abierta.

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TUMORES BENIGNOS DE ESÓFAGO

¿Qué son?

Los tumores benignos de esófago son una enfermedad poco común. El leiomioma, originado en la capa muscular, es el más frecuente. La característica común de estos tumores es el crecimiento lento y la ausencia de síntomas: es habitual diagnosticarlos al estudiar otras enfermedades del esófago y del estomago

Los síntomas que presentan son el resultado de su crecimiento expansivo local, produciendo dificultad para tragar (disfagia), hemorragia por ulceración y sangrado, o cuando degenera a enfermedad maligna (poco habitual). Se considera que aquellos tumores que crecen más de 3 cm tienen riesgo de degenerar a distintos tipos de cáncer como el leimiosarcoma, procedente de las fibras musculares pero de alta malignidad.

El diagnóstico se realiza por: radiología (tránsito digestivo), que permite ver la localización, compresión y características del tumor, y por endoscopia que permite realizar biopsias y saber si es un tumor benigno o maligno.

¿Cuál es el tratamiento?

El único tratamiento definitivo es la cirugía. Ésta puede ser simple o muy compleja dependiendo de las características y localización del tumor, y de la experiencia del cirujano. La técnica más aconsejada es la enucleación del tumor y cierre de la capa muscular (extirpación local del tumor), pero en ocasiones se debe realizar una extirpación del esófago si existe degeneración maligna.

Aunque clásicamente se ha realizado por toracotomía (apertura quirúrgica del tórax), actualmente, la técnica más aconsejada es la cirugía por toracoscopia (realización de tres orificios de 5 a10 mm), que permite la extirpación del tumor sin abrir el pecho del paciente y con una, por consiguiente, rápida recuperación; y sin dejar secuelas.

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CÁNCER DE ESÓFAGO

¿Qué es?

El cáncer de esófago representa menos del 3% de todos los cánceres digestivos y tiene una gran agresividad y malignidad. Aunque se presentan con mayor frecuencia a partir de la sexta década de la vida, cada vez afecta a gente más joven. Existen dos estirpes distintas de cáncer de esófago: el carcinoma epidermoide y el adenocarcinoma:

  • Carcinoma epidermoide: se origina de células epiteliales de la mucosa del esófago. Se ha demostrado con claridad que el tabaco, el alcohol y la falta de higiene bucal predisponen a padecer este tipo de cáncer.
  • Adenocarcinoma: también se origina de la mucosa del esófago, pero de otro tipo de células. Suele localizarse en los segmentos finales del esófago (cerca del estómago). El reflujo gastroesófagico, que provoca esofagitis severa y esófago de Barret, suele ser la causa predisponente para padecer este tipo de cáncer.

El síntoma principal es una disfagia (dificultad para tragar) progresiva, primero a sólidos (se engancha la carne al comer) y luego líquidos (agua). Se acompaña de pérdida de peso y afectación del estado general (cansancio, perdida de apetito, anemia).

El diagnóstico se realiza por radiología (tránsito digestivo) y endoscopia que permite tomar de biopsias.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento quirúrgico debe realizarse después de valorar la extensión del tumor, pues si infiltra a órganos vecinos (aorta, diafragma, etc.) o presenta metástasis (implantes en otros órganos), la cirugía sólo tiene un papel paliativo. La cirugía, consistente en realizar una esofaguectomía, sólo cura los tumores pequeños (T1, T2), por ello es importante el diagnóstico y tratamiento precoz de estos pacientes (al inicio de los síntomas). En los casos más avanzados, la cirugía se complementa con la quimioterapia y la radioterapia para lograr un mayor índice de curación.

La laparoscopia constituye el mejor método para determinar si es extirpable o no el tumor (extensión y fijación a órganos vecinos) sin necesidad de abrir el tórax y agravar la situación del paciente que suele estar deteriorado. Una vez determinada la resecabilidad del tumor (casos en que el tumor es extirpable) un equipo entrenado puede proseguir y realizar la cirugía por laparoscopia y/o toracoscopia

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ACALASIA

¿Qué es?

La acalasia o achalasia es una enfermedad que se caracteriza por existir una hipertonía (excesivo tono muscular) del Esfínter Esofágico Inferior (EEI) que está situado en la unión del esófago con el estómago. Al no relajarse el EEI al paso de los alimentos se produce una dificultad para tragar (disfagia).

Los síntomas consisten en disfagia (dificultad para tragar), vómitos alimentarios y de saliva blanca, regurgitación de alimentos a la boca y broncoaspiraciones con tos y neumonías de repetición. Con el paso de los años puede degenerar y transformarse en un cáncer. El paciente puede presentar dolor intenso retroesternal (junto al corazón), que lo refiere como un nudo al tragar y es de forma discontinua.

Esta enfermedad producida por una alteración de las terminaciones nerviosas del EEI o como complicación de la Enfermedad de Chagas (muy frecuente en Sudamérica), se diagnostica mediante tránsito esofágico, endoscopia y manometría esofágica (esta última prueba es específica).

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento más efectivo es la cirugía, si bien se han utilizado otros tratamientos como la dilatación neumática forzada del EEI o la inyección de toxina botulínica. La dilatación neumática está cada vez más abandonada por presentar elevado riesgo de perforación esofágica (complicación grave con alta mortalidad).

La intervención quirúrgica consiste en realizar una cardiomiotomía de Heller que consiste en cortar las fibras del EEI que impiden el paso de los alimentos al estomago y producen disfagia. Clásicamente era obligado abrir el tórax y/o abdomen para ello. Quedaban importantes secuelas como amplias cicatrices, insuficiencia respiratoria y trastornos musculares funcionales. Actualmente, es de elección que dicha intervención se realice por cirugía laparoscópica. Esta técnica permite, a través de cinco pequeños orificios de 5 mm realizar la operación sin abrir el enfermo, quedando libre de enfermedad. En el plazo de cuarenta y ocho horas puede abandonar la clínica para hacer una vida completamente normal. La técnica quirúrgica consiste en seccionar las fibras musculares del EEI y de la parte final del esófago. La intervención se realiza con control endoscópico intraoperatorio para comprobar la perfecta realización de la técnica.

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FÍSTULAS

¿Qué son?

Las fístulas del esófago son una patología infrecuente que, dependiendo de su origen, se manifiestan en una u otra edad de la vida. Pueden ser congénitas o adquiridas y consisten en una comunicación anómala entre el esófago y una parte del sistema respiratorio (generalmente la tráquea).

Los síntomas que aparecen se derivan del paso de los líquidos y alimentos ingeridos por la boca a los pulmones: tos, dificultad para respirar, ahogo e incluso asfixia. Estos síntomas son más graves cuanto más amplio es el orificio de la fístula. Las fístulas congénitas son diagnosticadas y tratadas en los primeros meses de vida (dependiendo de su tamaño) pues de lo contrario el niño muere por infección respiratoria (neumonía) o asfixia. Las del adulto suelen ser secundarias a divertículos de esófago complicados, traumatismos, yatrogénicas o, excepcionalmente, congénitas que se manifiestan en la adolescencia. Su sintomatología principal son las neumonías de repetición, la tos después de la ingesta de alimentos y la disnea (dificultad respiratoria).

El diagnóstico se realiza mediante un tránsito digestivo: al tomar contraste por boca se observa su paso al pulmón a través de la fístula, produciendo tos y disnea (ahogo). La endoscopia y broncoscopia permiten confirmar el diagnóstico, ver las características de la fístula e, incluso, tomar biopsias si es necesario

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento quirúrgico consiste en extirpar el trayecto fistuloso (la comunicación) cerrando los orificios de la fístula. Esta cirugía que se realizaba anteriormente por toracotomía (abriendo el tórax) actualmente se realiza por toracoscopia mediante tres orificios de 5 mm, sin dejar secuelas ni cicatrices y obteniendo una rápida recuperación.

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ESTÓMAGO

CÁNCER DE ESTÓMAGO

¿Qué es?

El cáncer gástrico es una enfermedad de evolución lenta y silenciosa que suele manifestarse por la aparición de alguna complicación del mismo (úlcera que produce dolor y/o sangra). Provoca afectación del estado general (cansancio, pérdida de apetito, pérdida de peso y pesadez o dolor de estómago) y anemia crónica. Su incidencia aumenta con la edad aunque puede darse también en pacientes jóvenes. El diagnóstico se realiza por endoscopia con biopsias, y la única opción curativa es la cirugía asociada a quimioterapia complementaria, cuando está indicada.

Un porcentaje elevado de cánceres gástricos presentan una estadio avanzado en el momento del diagnóstico. Antes de decidir el tratamiento más oportuno se debe realizar una buena estadificación del tumor (para ver si está diseminado y si se puede o no extirpar). Los métodos habituales de estadificación (TAC abdominal, etc) son poco fiables siendo muy superior la laparoscopia diagnóstica. Toda la cirugía del cáncer gástrico debería iniciarse con una laparoscopia que nos permitiera, sin necesidad de abrir al enfermo, explorar y ver la cavidad abdominal para poder descartar implantes y extensión de la enfermedad a otros órganos (se evita así un 30% de operaciones innecesarias).

En los casos en que no se puede extirpar el cáncer, se realiza una cirugía paliativa (gastroenteroanastomosis) por laparoscopia, con lo que el enfermo a las 72 horas puede iniciar tratamiento complementario con quimioterapia, sin haber alterado su inmunidad y evitando infecciones o complicaciones que retarden el inicio del tratamiento. En caso que hubiera respuesta a la quimioterapia, la cirugía de rescate es más fácil si la primera operación se hizo por laparoscopia puesto que existen menos adherencias.

¿Cuál es el tratamiento?

Cuando el cáncer es curable, la mejor opción es una cirugía amplia (gastrectomía), extirpando junto al estómago los ganglios linfáticos por donde se disemina el tumor. Esta cirugía se puede hacer por laparoscopia, pero requiere de un Equipo y CENTRO entrenado para obtener unos resultados óptimos de curación que superan el 90% en los estadios iniciales.

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HERNIA DE HIATO Y REFLUJO GASTROESOFÁGICO

¿Qué son?

En el extremo final del esófago se halla el esfínter esofágico inferior. Éste, habitualmente está cerrado, con lo cual el contenido ácido del estómago no puede ascender hacia el esófago. Cuando este mecanismo falla se produce el reflujo gastroesofágico (RGE). El RGE se ve favorecido, además, en situaciones de aumento de la producción de ácido por el estómago y cuando existe un trastorno de la contractibilidad del esófago que no vacía bien en el estómago.

La hernia de hiato o hernia de estómago se produce cuando parte del estómago o, a veces incluso todo el estómago, pierde su situación intraabdominal y se halla desplazado hacia el tórax. Existen dos tipos de hernia de hiato: por deslizamiento (la más frecuente) y la paraesofágica. Aunque la hernia de hiato puede cursar asintomática, frecuentemente se acompaña de RGE. Asimismo, puede haber RGE sin hernia de hiato.

El síntoma principal del RGE es el dolor retroesternal a modo de "quemazón" en el CENTRO del pecho. Suele acontecer después de las comidas y calma con antiácidos y bebidas alcalinas, como la leche. El ejercicio y el sobrepeso suelen agravar los síntomas.

El diagnóstico se realiza mediante: una endoscopia digestiva alta, una pH-metría (medición de la exposición de ácido en el esófago durante 24 h.) y una manometría (medición de la presión del esfínter esofágico inferior).

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¿Cuáles son las principales complicaciones?

Las complicaciones del RGE son:

  • Esofagitis: inflamación del esófago por reflujo ácido. Existen 4 grados según la gravedad y progresión de la enfermedad.
    • Grado I:   inflamación leve de un trozo de la mucosa esofágica.
    • Grado II:  inflamación de toda la mucosa con úlceras superficiales.
    • Grado III: ulceraciones profundas con fibrosis de la submucosa. Puede haber un acortamiento muscular del esófago.
    • Grado IV:  estenosis (cierre) del esófago con severa fibrosis.
  • Esófago de Barret: es un cambio del tapizado celular normal del esófago por otro anormal. Es una lesión premaligna, es decir, puede degenerar en un cáncer y ocurre en una fase avanzada de la esofagitis.
  • Hemorragia: es una complicación de la esofagitis en la cual se producen úlceras que pueden sangrar.

Neumonitis por broncoaspiración: al haber reflujo, puede ascender el contenido gástrico hasta la faringe y producir pequeñas aspiraciones produciéndose, entonces, neumonitis o infecciones respiratorias.

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¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento del reflujo gastroesofágico debe establecerse a tres niveles:

  1. Consejos dietéticos y posturales.

    Dado que los síntomas de ardor y quemazón aumentan cuando el paciente se acuesta, agacha o realiza esfuerzos que aumenten la presión intraabdominal es aconsejable:
    • No acostarse ni agacharse recién comidos pues la comida y los ácidos suben al esófago produciendo síntomas.
    • No ponerse cinturones ni fajas ni ropa apretada que aumenten la presión abdominal.
    • Levantar la cabecera de la cama 10 a15 cm durante la noche para dormir pues así es menor la cantidad de ácido que sube al esófago.
    • La pérdida de peso en las personas obesas mejora los síntomas pues la grasa intraabdominal empuja el estómago hacia el tórax y agrava los síntomas. Es lo mismo que sucede en el embarazo donde se acentúan los síntomas por el desplazamiento de las vísceras hacia el tórax.
    • Evitar alimento y sustancias como el café, chocolate, cacao, alcohol y tabaco entre otras, que producen relajación del esfínter esofágico inferior y por consiguiente favorecen el ascenso de ácidos al estómago.
  1. Medicación que controle los síntomas.

         El objetivo de los medicamentos es:
    • Disminuir o contrarrestar la acidez gástrica.
    • Aumentar el tono del esfínter esofágico inferior.
    • Aumentar el peristaltismo del esófago para favorecer el vaciamiento de ácidos de éste.

Es necesario realizar endoscopias de control para comprobar que la esofagitis desaparece.

Cirugía.

Debe realizarse tratamiento quirúrgico cuando aparecen las complicaciones arriba descritas a pesar de haber efectuado un correcto tratamiento dietético, postural y médico. Consiste en cerrar los pilares del diafragma, dejar el cardias es situación intraabdominal y realizar una funduplicatura (mecanismo antirreflujo consistente en realizar una especie de bufanda con el estómago alrededor del esófago). Las funduplicaturas más habituales son la operación de Nissen y la operación de Toupet. El abordaje más adecuado es por laparoscopia.

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TUMORES BENIGNOS GÁSTRICOS

¿Qué son?

Los tumores benignos gástricos representan el 2% de todos los tumores gástricos del estómago (benignos y malignos) por lo que son una enfermedad poco frecuente que se manifiesta cuando se hace una exploración médica por otro motivo o se complican por presentar una úlcera o sangrado (hemorragia). En los tumores de más de 3 cm el riesgo de degeneración a cáncer es elevado, por lo que deben ser operados. El tipo más común es el leiomioma que procede de la capa muscular. Cuando son de gran tamaño y se malignizan constituyen el leiomosarcoma. Otros tipos histológicos como lipomas, neuroleiomiomas, etc., aunque es raro, también pueden degenerar.

El diagnóstico se realiza por endoscopia con biopsia, tránsito digestivo y TAC abdominal que permite ver el grado de infiltración de la pared del estómago.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento consiste en la extirpación del tumor junto con la parte de estómago donde se localiza el tumor. El mejor abordaje del tumor es mediante cirugía combinada, laparoscopia y endoscopia. El tumor se extirpa vía laparoscópica y se comprueba la completa extirpación del tumor y sus márgenes mediante endoscopia.

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ÚLCERA GÁSTRICA Y DUODENAL

¿Qué son?

La úlcera, tanto gástrica como duodenal, es una inflamación y erosión de la mucosa del estómago y/o duodeno. Durante mucho tiempo se ha atribuido al exceso de secreción ácida del estómago. En los últimos años se ha demostrado la presencia de una bacteria llamada Helicobacter pylorii en la mucosa del estómago de los pacientes ulcerosos por lo cual se ha relacionado con su causa. Existen también otros factores que predisponen a la aparición de úlceras como son: la aspirina, los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y los corticoides. La enfermedad ulcerosa suele tener un ritmo estacional de manera que los síntomas se agravan en primavera y otoño.

El síntoma principal de la úlcera es un dolor situado en la boca del estómago que es urente y que aumenta después de las comidas. Las principales complicaciones de las úlceras son: la hemorragia, la perforación, la estenosis del píloro y la degeneración maligna (transformación en un cáncer).

  • Úlcera gástrica: es menos frecuente que la duodenal, pero tiene un mayor riesgo de degenerar en un cáncer. Cuando se detecta, deben tomarse biopsias y hacer un seguimiento periódico. Si no se resuelve con el tratamiento médico se debe sospechar una transformación maligna.
  • Úlcera duodenal: es muy frecuente. Su complicación principal es la hemorragia y la perforación. En casos de úlceras crónicas se puede producir una rigidez y estrechamiento del duodeno que provoca cierre del mismo (estenosis pilórica) provocando vómitos alimentarios.

El diagnóstico de la enfermedad ulcerosa se realiza mediante fibrogastroscopia. Ésta permite, a su vez, tomar muestra de mucosa gástrica para detectar la presencia de Helicobacter pylorii.

¿Cuál es el tratamiento?

El 90 % de las úlceras son positivas a Helicobacter pylorii. Si ésta se confirma debe realizarse un tratamiento erradicador de dicha bacteria con antisecretores y antibióticos y, posteriormente, hacer un seguimiento. La úlcera duodenal tiene, actualmente, muy pocas indicaciones de cirugía. Sólo cuando es Helicobacter negativo o no responde al tratamiento y los síntomas son graves (estenosis pilórica, ...) está justificada la cirugía. La cirugía laparoscópica permite cortar los nervios vagos (vagotomía) que son los responsables de la secreción ácida del estómago y resolver la úlcera, abriendo la salida del estómago (piloroplastia) sin secuelas ni cicatrices y con una recuperación rápida.

La úlcera gástrica, con una etiología variada y con riesgo de degeneración a un cáncer, es tributaria de cirugía si después de un tratamiento médico no se cura, o reaparece después de haberse curado una vez. Es obligado realizar endoscopia y biopsia en toda úlcera gástrica por el riesgo de degeneración a cáncer o que sea ya un cáncer pequeño que se ha ulcerado. El tratamiento es la extirpación (gastrectomía) del trozo de estómago donde está localizada la úlcera, realizando biopsias y descartando que ya se haya convertido en cáncer. La laparoscopia permite realizar esta cirugía, con menos secuelas y cicatrices que la cirugía abierta.

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Cirugía Laparoscópica
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