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CÁNCER DE COLON
¿Qué es?
El cáncer de colon es el cáncer más
frecuente del tracto digestivo y uno de los más frecuentes en
nuestro medio, sólo superado por el cáncer de mama y el
de pulmón. Se han implicado factores genéticos y ambientales
(alimentación) en su desarrollo. El consumo de grasas animales,
ahumados, aditivos químicos, alcohol y la falta de fibra en la
dieta se han relacionado con un aumento de su incidencia. Existen enfermedades
premalignas que predisponen al cáncer de colon, como la poliposis
colónica, la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.
El cáncer de colon consiste
en la aparición de una tumoración vegetante o infiltrativa en la
cara interna del tubo digestivo. Esta tumoración tiene tendencia a crecer
y diseminarse paso a paso a través de los conductos linfáticos
(ganglios), o bien a distancia vía sanguínea (metástasis).
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas que deben alertarnos
y hacer sospechar un cáncer de colon son: emisión de sangre o mucosidad
por el ano, bien sea sola o acompañada de heces; cambio en el ritmo defecatorio
habitual, generalmente aparece una tendencia al estreñimiento; dolor abdominal
cólico que previamente no se tenía; pérdida de peso y de
apetito.
¿Cuál es el tratamiento?
El tratamiento consiste en la
extirpación del
segmento de colon afectado por el tumor y empalme de los extremos que
han quedado separados. La colectomía (extirpación
de colon) puede ser derecha, izquierda o total según en que segmento
del colon esté situada la tumoración. La colectomía
debe incluir los ganglios linfáticos que recogen el drenaje linfático
del segmento de colon afectado para así incluir en la pieza los
ganglios afectados si los hubiese. Desde hace unos años, estas
resecciones de colon pueden realizarse por laparoscopia.
Según el análisis de
la pieza extirpada y el número de ganglios afectados se realizará posteriormente
tratamiento adyuvante con quimioterapia. En la última década, debido
al mayor conocimiento de la biología tumoral y a los avances en cirugía
hepática, el tratamiento quirúrgico de las metástasis hepáticas
del cáncer de colon es posible en un gran número de pacientes consiguiendo
en estos casos desfavorables una supervivencia a los 5 años alrededor
del 30%.
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ANGIODISPLASIA DE COLON
¿Qué es?
La angiodisplasia del colon
es una enfermedad que se caracteriza por la aparición de vasos sanguíneos hipertrofiados
y de aspecto varicoso en la submucosa de un segmento del colon, generalmente
el ciego y colon derecho. Se da más frecuentemente en pacientes
de edad avanzada o que han tomado ciertas medicaciones (como anticoagulantes).
La angiodisplasia se
caracteriza por la emisión de sangre por el ano. Dependiendo de la localización
y la gravedad del sangrado, la hemorragia puede ser de sangre roja o negra. El
paciente puede presentar mareos, pérdida de consciencia e incluso shock
después de la hemorragia. El diagnóstico se hace en la fase aguda
por arteriografia, y en la fase crónica por endoscopia. Ésta
ultima permite localizar la zona de la angiodisplasia y sus características.
¿Cuál es el tratamiento?
La mayoría de las hemorragias producidas por
lesiones de angiodisplasia son leves y no suele necesitarse transfusión
sanguínea. En algunas ocasiones, las hemorragias son cuantiosas
lo que obliga a transfundir sangre e, incluso, realizar una cirugía
de urgencias.
El tratamiento quirúrgico consiste
en la extirpación del segmento de colon donde asienta la angiodisplasia
(habitualmente el derecho). El abordaje por laparoscopia es el más indicado
puesto que se evita abrir al enfermo comportando las ventajas que esto tiene
para la recuperación del paciente. Está indicado realizar tratamiento
quirúrgico en casos de hemorragias recidivantes o en aquellas situaciones
agudas en que se produce una hemorragia masiva que no se puede controlar de otra
manera.
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ENFERMEDAD DIVERTICULAR DEL COLON
¿Qué es?
Los divertículos
del colon son
pequeñas protrusiones de las capas más profundas del colon
a través de pequeños orificios de la serosa (capa envolvente
más superficial del colon). Con el tiempo, estas pequeñas
protrusiones llegan a producir unos verdaderos "sacos" adheridos
a la pared del colon que suelen tener entre 0.5 y 2 cm de diámetro.
La enfermedad diverticular o diverticulosis es
una enfermedad más frecuente de países avanzados, donde su incidencia
está aumentando, y tiene una clara relación con los hábitos
dietéticos (dietas pobres en fibra y ricas en azúcar y carne) y
hábito intestinal estreñido. Aunque es más frecuente en
edades avanzadas, actualmente se está observando una presentación
cada vez mayor en personas por debajo de 50 años.
Aunque los divertículos pueden
localizarse en cualquier tramo del colon, su localización es más
frecuente en el colon izquierdo y sigma. Las complicaciones más graves
de los divertículos son:
- La hemorragia se
produce por roturas de pequeñas arterias que recubren estos divertículos.
En ocasiones, la hemorragia, que se detecta porque el paciente presenta
salida de sangre roja por el ano, puede ser muy abundante y requerir
cirugía urgente.
- La infección de
los divertículos
es conocida como diverticulitis aguda y es una complicación
grave. Cuando sucede requiere siempre ingreso en un CENTRO médico
y tratamiento antibiótico endovenoso. Esta infección
puede provocar perforación de los divertículos y causar
una diverticulitis perforada con peritonitis requiriendo cirugía
urgente.
¿Cuál es el tratamiento?
En pacientes con divertículos de colon que no
han sufrido episodios de diverticulitis aguda se recomienda seguir una
dieta rica en fibras y en fases de dolor puede administrarse algún
espasmolítico. La probabilidad de presentar un nuevo episodio
de diverticulitis aguda si ya se ha padecido uno previo es del 30 %.
Esta probabilidad sobrepasa el 50 % después del segundo episodio,
por eso aconseja cirugía en casos de recurrencia (a partir del
segundo brote).
El tratamiento consiste en la extirpación
del segmento de colon afecto y empalme de ambos extremos para restituir el tránsito
intestinal normal, habitualmente se trata del colon izquierdo (colectomía
izquierda). Dicha operación puede realizarse por laparoscopia,
permitiendo al paciente beneficiarse de las ventajas de la misma: una rápida
recuperación laboral, un menor dolor postoperatorio y evitar amplias incisiones
abdominales.
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POLIPOSIS COLÓNICA
¿Qué es?
Los pólipos de colon son protuberancias de la
mucosa considerados como lesiones premalignas, es decir inicialmente
benignos, pero que con el tiempo suelen transformarse en un cáncer.
Aunque lo habitual es que sean únicos, pueden ser múltiples
y presentarse aisladamente o formar parte de algún síndrome
de poliposis familiar (poliposis familiar colónica, síndrome
de Gardner, síndrome de Turcot). Se considera una síndrome
de poliposis familiar cuando un paciente presenta más de 100 pólipos
adenomatosos en el colon. Los pólipos detectados aisladamente
deben ser estudiados con colonoscopias de control y realizar extirpaciones
endoscópicas conforme se van diagnosticando.
El síndrome de poliposis
adenomatosa familiar es una enfermedad que se transmite con la herencia
de padres a hijos con carácter autosómico dominante. El diagnóstico
de poliposis familiar se hace en los hijos de los pacientes afectos en el momento
en el que aparecen los primeros pólipos en el colon aunque sean menos
de 100. En el síndrome de Gardner, junto a los pólipos,
se asocian tumores óseos, tumores desmoides y quistes epidérmicos.
En el síndrome de Turcot, además de pólipos
en el colon, aparecen tumores cerebrales.
Los pólipos del colon pueden
diagnosticarse como un hallazgo casual por una exploración rutinaria o
bien por la aparición de moco y sangre con las heces. En ocasiones puede
presentarse como un cuadro oclusivo cuando los pólipos son muy grandes
y crecen o se invaginan. El diagnóstico se realiza por endoscopia con
biopsia, que permite ver el tamaño, localización y características
del pólipo.
¿Cuál es el tratamiento?
Los pólipos pequeños
(generalmente adenomas) pueden ser extirpados por endoscopia.
Cuando son de gran tamaño o su tallo es ancho, el mejor procedimiento
es la cirugía laparoscópica. Permite extirpar
el pólipo o el trozo de colon donde se asienta sin necesidad de
abrir al paciente. En caso de extirpaciones de pólipos mediante
colonoscopia se debe seguir a estos pacientes para asegurarse que el
pólipo no rebrota y que en la biopsia no aparecen células
malignas invasivas. En estos casos es necesario realizar una cirugía
completa y tratar el caso como si de un cáncer de colon se tratara.
En las poliposis familiares se sabe
que, a lo largo de la vida, alguno o varios de estos pólipos degenerarán
en cáncer. Por este motivo se debe realizar una extirpación de
todo el colon (colectomía total) antes de que esto suceda. La cirugía
laparoscópica permite extirpar todo el colon sin tener que abrir
al paciente, sin riesgo de infecciones, hernias o cicatrices (tanto mas, cuanto
son personas jóvenes los que la padecen). La recuperación es rápida
y las ventajas de la laparoscopia, aceptadas por todos.
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CÁNCER DE ANO
¿Qué es?
El cáncer de ano es
una entidad muy poco frecuente, pero muy agresiva. Se manifiesta como
una zona indurada en el margen anal, a veces como un eczema y enrojecimiento,
con picor y en los casos avanzados puede llegar a ulcerarse. El cáncer
de ano como tal es el carcinoma epidermoide, aunque existen otros tipos
menos frecuentes. Estos cánceres tienen como característica
común que su diseminación ganglionar se produce tanto a
nivel retroperitoneal (cadenas ilíacas) como a nivel inguinal.
¿Qué tipos hay?
- Carcinoma epidermoide: es
más frecuente en
la mujer y el diagnóstico puede demorarse por confundirse con
lesiones benignas. Las heridas perianales crónicas y tractos
fistulosos como los de la enfermedad de Crohn o fístulas crónicas
predisponen a la aparición de este tipo de cáncer. Toda
lesión aparentemente benigna que no cure debe ser biopsiada.
El 30% de los pacientes tienen enfermedad metastásica en el
momento del diagnóstico. Si la lesión se diagnostica
precozmente, es pequeña y no sobrepasa la submucosa, debe tratarse
mediante extirpación local. Si el tumor es mayor, debe realizarse
tratamiento con quimio y radioterapia simultánea. La amputación
abdominoperineal con colostomía (bolsa) definitiva se reserva
para aquellos casos (15%) en que aparece recidiva. La supervivencia
a los 5 años es del 80%. El tratamiento quirúrgico puede
realizarse actualmente por laparoscopia. No se debe realizar linfadenectomía
inguinal puesto que no se ha demostrado ningún beneficio.
- Adenocarcinoma: debe estudiarse
el resto de recto y colon pues, habitualmente, es una extensión de un cáncer
de recto y raramente es un primario de ano. En este tipo de tumor el
tratamiento de elección es la cirugía debiéndose
realizar una extirpación de todo el recto y ano (amputación
abdominoperineal) dejando una colostomía definitiva. La agresividad
de la intervención es mucho menor si se realiza por laparoscopia.
Melanoma: es un tumor de ano
muy raro, pero muy agresivo siendo la supervivencia a los 5 años menor del 20%. El tratamiento
es quirúrgico aunque con resultados sombríos. La quimio
y radioterapia no juegan ningún papel en este tipo de tumor. Se
recomienda practicar una amputación abdominoperineal tanto de
forma curativa como paliativa ya que es la mejor manera de controlar
el dolor intenso que aparece.
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CÁNCER DE RECTO
¿Qué es?
El recto es la parte final del
intestino grueso, tiene unos 15 cm de longitud y termina en el ano.
El cáncer de recto
es una enfermedad maligna que se presenta con más frecuencia a
partir de la sexta década de la vida y que se caracteriza por
pérdidas de sangre roja por el ano, sensación de peso en
el ano (ganas constantes de hacer de vientre), insatisfacción
y dificultad en defecar (al terminar de hacer de vientre se siguen teniendo
ganas) y salida de moco y/o sangre con las heces. En casos avanzados
puede aparecer afectación del estado general con cansancio, pérdida
de apetito y pérdida de peso.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se realiza por
los síntomas y se confirma con el tacto rectal (palpación con el
dedo del recto), enema opaco y rectoscopia con biopsia. Ésta ultima, a
parte de confirmar el diagnóstico, nos orienta sobre las características
del tumor, extensión y distancia desde el margen anal. La TAC abdominal
sirve para descartar afectación hepática y del resto de la cavidad
abdominal y la ecografía transanal sirve para ver el grado de invasión
del tumor en las paredes del recto y si tiene ganglios afectados junto al tumor.
¿Cuál es el tratamiento?
El único tratamiento curativo
es la cirugía, no obstante, es un cáncer con buena respuesta a
la quimio y radioterapia. Si en el estudio preoperatorio el tumor presenta signos
de infiltración profunda en los tejidos o ganglios positivos, los nuevos
protocolos incluyen quimio y radioterapia preoperatoria previa para mejorar el
pronóstico de la enfermedad. Dependiendo de su localización, a
menos de 5 cm del margen anal y de la experiencia del equipo quirúrgico,
en la cirugía puede ser necesario realizar una amputación abdominoperineal
con colostomía definitiva (colocación de bolsa) o NO (lo cual es
muy importante para la calidad de vida de la persona que padece la enfermedad).
Actualmente, un equipo con amplia experiencia en cirugía, puede practicar
una extirpación del tumor y del recto afectado curando así el tumor
y realizando un empalme del colon sano con el ano, siendo pocos los casos en
que se deben dejar colostomías definitivas (bolsa), muy común hace
unas décadas o en equipos que no tienen una amplia experiencia en esta
patología.
El tratamiento quirúrgico
consiste en la extirpación del recto (resección anterior
baja) y realización de una anastomosis coloanal o colorectal (empalme
del colon con el ano o con el recto inferior dependiendo de la localización
del tumor). Se debe realizar un excisión completa del mesorecto
que incluye los ganglios por donde se extiende el tumor. Esta cirugía,
puede y se esta haciendo en los CENTROs especializados por laparoscopia.
Si no se realiza por laparoscopia, se necesita abrir todo el abdomen
para poder realizar la operación siendo altos los riesgos de infección
de herida, hernias después de la cirugía, dolor postoperatorio,
cicatrices y recuperación más lenta. La cirugía
laparoscópica que exige CENTROs especialmente preparados, permite
realizar una cirugía radical (igual que la cirugía abierta),
pero sin los problemas anteriormente descritos.
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PROLAPSO RECTAL E INCONTINENCIA
¿Qué es?
El prolapso rectal es
una enfermedad que se caracteriza porque una parte del recto, más o menos importante
(dependiendo del grado), durante el esfuerzo para la defecación
se exterioriza por el ano produciendo dolor, malestar general e incluso
ulceraciones de la mucosa que pueden sangrar.
El paciente al limpiarse después
de defecar comprueba que le sale por el ano como una porción de mucosa
más o menos importante (dependiendo del grado del prolapso). En el caso
de las mujeres, este prolapso puede realizarse a través de la vagina e
incluso acompañarse de prolapso del útero.
Es más frecuente en las personas
mayores y en las mujeres jóvenes que han sufrido traumatismos obstétricos
(episiotomías durante el parto). Suele acompañarse de incontinencia
de heces y gases, por lo que la persona se ve obligada, en muchos casos,
a llevar pañales de protección. Esta es una situación muy
molesta, que impide, en ocasiones, realizar una vida social normal.
El diagnóstico obliga a valorar
la integridad y funcionalismo de los esfínteres (manometría rectal),
del suelo pélvico y del tabique recto vaginal. Se debe clasificar el grado
de incontinencia rectal y el del prolapso.
¿Cuál es el tratamiento?
Dependiendo
de todas las características
mencionadas, el tratamiento más oportuno será una cirugía
especifica para cada caso (no existe un solo tratamiento, ni todos funcionan
igual según las características del paciente). Los tratamientos
que se realizan son:
- Reparación externa (perineal) de los esfínteres
y suelo pélvico.
- Extirpación a través
del ano del recto prolapsado.
- Reparación interna
por vía
laparoscópica, con fijación del recto y útero
al promontorio.
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